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martes, 27 de marzo de 2012

Mis abuelos


El día 5 de marzo de 2012 falleció mi abuelo Ángel a punto de cumplir los 95 años. Dice un proverbio, creo que africano, que “cuando un viejo muere es como si se quemase una biblioteca”, por este motivo, para que la biblioteca de mis abuelos no sea total pasto de las llamas y a modo de sencillo homenaje, voy a dedicar esta entrada para compartir parte de sus vidas. Detalles que ellos y/o mis padres me han transmitido de ellas. Y es que, a mis abuelos, a nuestros abuelos, les tocó vivir en primera persona la etapa más dramática de la reciente historia de España.

Mi abuelo Ángel. Mi abuelo fue panadero, aunque alternó esta actividad con algo del campo. Mi recuerdo más temprano de mi abuelo es verle en el horno, amasando a mano lo que luego en un viejo horno de leña árabe se convertía en panes, libretas y barras de “pan del tío Patatas”, que ese era su mote en Ocaña, su pueblo.

Mis abuelos tuvieron 10 hijos, de los que 8 llegaron a adultos, fueron malos tiempos los que les tocó vivir. Mi abuela dijo cuando me conoció al nacer que yo era clavado al hijo que perdieron en la guerra y que mi abuelo no llegó a conocer por estar en el frente. Mi padre, achaca a este motivo el que la única vez que oyó a mi abuelo “cagarse en el altísimo” fue la vez que yo, cuando solo gateaba, metí la mano en cal viva.

Cuando llegó la Guerra, a mi abuelo lo llamaron a las filas del ejército de la República y sirvió como camillero dentro de la Guardia de Asalto. En su cometido como camillero, siempre recordó al soldado que encontraron con “las tripas fuera pero vivo”, mi abuelo “se las metió dentro” y le ató como pudo con un alambre o una cuerda. Tiempo después, su compañero de camilla le contó que se había encontrado con ese soldado totalmente recuperado de aquello.

Durante la guerra le tocó pasar por dos de sus grandes batallas: Teruel y el Ebro. De aquel invierno de Teruel contaba que los pies se congelaban, la carne se pegaba a las botas y que cuando uno empezaba a reírse de forma incontrolada todos sabían que ya estaba en la antesala de la muerte por congelación. Del Ebro me contó que lo que más recordaba eran los bombardeos de los aviones alemanes sobre ellos.

Durante la guerra se llegó a afiliar a un sindicato, más que por convicción, por un dejarse llevar del ambiente que tenía alrededor, pero que viendo el cariz de los acontecimientos salió al campo y entre “dos piedras grandes” tiró ese carnet que solo le podía traer malas consecuencias si le encontraban “los otros” con él. Antes de acabar la guerra fue apresado y terminó la contienda en el bando “nacional”.

Una de las anécdotas que más veces contó mi abuelo sobre la guerra, era la de la noche que cenaron con el que estaba llamado a ser “El Mariscal Tito”. Este hecho de la presencia de Tito en España es controvertida entre algunos historiadores, pero yo aparte del testimonio de mi abuelo, he leído el de los que también le vieron en Madrigueras (Albacete), el pueblo de mi familia política.

De la guerra lo único que ganó fue una cuchara que encontró entre las ruinas de una casa por la que pasaron un día. Siempre comió con esa cuchara, tanto que en palabras de mis padres el borde terminó afilándose como un cuchillo.

Tras la guerra no se libró de pasar por los campos de trabajo de África, en los famosos batallones disciplinarios. De aquello, siempre recordó los piojos que les comían. Contaba, que estando en las literas, notaban como les caían del techo, y que había uno que “era muy limpio y a ese le bullían, porque los piojos se crían en lo sucio pero van a lo limpio”. 

De allí volvió, y se reintegró a la panadería, labor en la que hoy continúa mi tío y alguno de mis primos.

Mi abuelo Benito. Mi abuelo murió en 1987, a los 68 años. Sus convicciones le llevaron a alistarse voluntario con 19 años al ejército republicano, esto no impidió que llevara cosido dentro del forro de la guerrera una estampa de la patrona de Ocaña, la Virgen de los Remedios. Le tocó en suerte ser Carabinero en la sección de Automovilismo. Mi abuelo no llegó a ver el frente ya que le destinaron a la retaguardia en Albacete. Tras la caída de Madrid y mientras esperaban a que llegaran los “nacionales” mi abuelo pensó que “mira que estar en la guerra y no haber pegado un tiro”, así que cogió el fusil y pegó un tiro al techo de las cocheras.

Tras la guerra también pasó por los batallones disciplinarios de Marruecos, a fin de depurarle de sus ideas marxistas y ateas. Allí, o camino de allí, se encontró con un conocido de Villatobas, un pueblo cercano a Ocaña. Cuando los guardias pidieron pintores, su amigo salió voluntario por él y por mi abuelo; por lo que me cuentan, ninguno de los dos había cogido una brocha en su vida, pero gracias a esa picardía pasaron una estancia algo más “confortable” que el grueso de sus compañeros. Y es que si algo fue mi abuelo era eso, pícaro, sobre todo en lo que a comer se refiere. Viendo que allí la sopa de la comida se medía en función del tamaño del plato de aluminio, se dedicó a darle golpes con la cuchara al fondo para ir ensanchándolo, así conseguía una ración más amplia.

Tras abandonar estos batallones, aún fue acusado de crímenes de guerra, acusación de la que se libró gracias a un Camisa Vieja de la Falange, buen amigo de la familia.

Después de todos estos avatares consiguió entrar en Renfe, hasta que el Parkinson lo jubiló anticipadamente, anda que no le gastamos bromas por tener la misma enfermedad que Franco.

viernes, 9 de marzo de 2012

Historia de la Navaja.

La navaja empezó a popularizarse, no solo como herramienta de barbero, sino como arma a finales del siglo XVI. Aunque hay algún testimonio anterior como las encontradas en ajuares ibéricos de la Segunda Edad del Hierro o en excavaciones romanas de finales del Imperio. Esta generalización se debió a las restricciones que se hicieron, tras el reinado de Carlos I, al uso y posesión de espadas y sables que quedaron reservados a nobles y milicias; a esto se añadió el bajo coste y a que era muy fácil el camuflarla entre la ropa dadas sus pequeñas dimensiones. Desde España la navaja se extendió por América; a Francia y Portugal llegaron en el XVII, y posteriormente a Alemania e Inglaterra. La edad de oro de la navaja fue el siglo XVII y fueron varias las localidades que se hicieron famosas por su fabricación, Santa Cruz de Mudela, Jerez de la Frontera, Sevilla y sobre todo Albacete.

Toda navaja consta, en esencia, de una hoja de un solo filo que se une al mango mediante un remache; este mango puede estar formado por dos cachas o por una sola pieza, y los materiales más habituales son asta, hueso, madera, etc. Otro elemento es el muelle, cuya misión es mantener la hoja en su posición, ya sea cerrada o abierta, aunque en esto hay excepciones como las navajas portuguesas con cabo (mango) de madera, o las llamadas “taponeras” de las bodegas de Jerez. Otras navajas pintorescas fueron las construidas en Inglaterra que iban ensambladas a una pistola de pistón. Las últimas en llegar a la familia fueron las navajas “multiuso”.

Típicos cuchilleros de Albacete
Aunque hubo, como hemos visto, gran difusión de artesanos por todo el territorio nacional, sin duda, es en Albacete donde esta industria más arraigó. La fabricación de navajas y otras armas blancas cortas proviene de los moriscos que habitaban esa zona. Y a pesar de su fama, hubo un momento en el que estuvieron a punto de desaparecer, incluso allí. Sus causas fueron diversas, tales como el agotamiento de los aceros de Mondragón, la competencia extranjera y las normativas que prohibieron la fabricación, venta, uso y tenencia de puñales, navajas, dagas, etc. Como la promulgada el 21 de diciembre de 1721 por Felipe V, en la que se prohibía “el uso de puñales o cuchillos u otras armas blancas”… “por el simple hecho de aprehensión con esas armas, pena de seis años de presidio si era noble o de galera si era plebeyo”. Al año siguiente, 1722, el Consejo de Castilla notificó al gremio de cuchilleros que no fabricasen ese tipo de armas y que rompiesen las existentes. Estas normativas al final solo tuvieron como consecuencia el que se cerraran los obradores locales, pero no su uso ya que las navajas siguieron llegando del extranjero.

El gremio de cuchilleros, como todo grupo gremial, estaba bien organizado y tenía sus normativas como la que regía las relaciones entre el maestro y el aprendiz. Esta relación estaba sujeta a un contrato escrito en el que se establecían las condiciones de trabajo entre ambos. Este convenio se firmaba ante notario y contaba con las firmas de varios testigos y tres intervinientes clave, el maestro, el aprendiz y su padre o tutor.

Gracias a este contrato el maestro se hacía cargo del aprendiz mientras durase su formación y se comprometía a “enseñarle el oficio sin dejarse nada, a darle comida, vestirle, calzarle, una cama donde dormir y una vida honesta”. Cuando la formación terminaba, el maestro debía darle a su ex pupilo “un vestido de paño de la tierra, ferruelo, ropilla, calzones, medias, zapatos, sombrero, camisa y valona”. Ah!! Y todo tenía que ser nuevo. Además no podía echarlo de su causa, sin una causa justa, y de lo contrario debería pagarle lo que se le debiera por el tiempo transcurrido.

Por su parte el aprendiz se obligaba a vivir y servir en la casa del maestro, no podía irse y si lo hacía el padre se comprometía a hacerlo volver, perdía lo servido y debía pagar los daños y perjuicios ocasionados.

Chica de la Navaja

Además de sus usos domésticos o como arma, la navaja ha inspirado a artistas de todo tipo y de varias maneras, con una navaja se cortó la oreja Van Gogh, Romero de Torres pintó a la Chica de la Navaja, y canciones con la ella como protagonista tenemos Pedro Navaja de Ruben Blades, Cruz de Navajas de Mecano, o La Navaja del Trueno Inmortal del Reno Renardo. Así que para terminar con ritmo os dejo con todos ellos:








Fuentes:
losmasgrandesdelahistoria.blogspot.com
www.aceros-de-hispania.com
Museo de la Cuchillería de Albacete: www.museo-mca.com



jueves, 16 de febrero de 2012

Origen del SPAM

El molestamente famoso Spam o correo basura, son los mensajes no solicitados, no deseados o de remitentes anónimos que todos recibimos en nuestros buzones de correo electrónico, normalmente son de tipo publicitario, y en demasiadas ocasiones fuente de timos, virus y de productos fraudulentos e ilegales.

El Spam nos puede llegar a través de multitud de caminos, el más habitual en nuestros días es el correo electrónico, pero otros campos de Internet tampoco se libran de esta práctica, así podemos ver inundado de spam grupos de noticias, motores de búsqueda, redes sociales, wikis, foros, blogs, etc. Pero no solo de internet se alimenta el spam, también a través de los teléfonos móviles somos víctimas de ello, incluso existe una modalidad llamada spam-fax que consiste en el envío de faxes masivos a través de sistemas automatizados.

El nacimiento “oficial” del spam se sitúa exactamente el 5 de marzo de 1994, cuando la firma de abogados Canter and Siegel, publicó un mensaje publicitario, en Usenet (red nacida en la Universidad de Duke, en la que sus usuarios compartían artículos a través de grupos de noticias), al día siguiente esta firma de abogados facturó 10000 $ por casos de sus amigos y lectores de la red. Había nacido el marketing electrónico.

Sin embargo hay quien adelanta unos años el nacimiento del spam, en concreto al 3 de mayo de 1978, cuando los 393 empleados de ARPANET, la red del gobierno estadounidense y predecesora de Internet, recibieron un mensaje de la compañía de computadoras DEC anunciándoles el lanzamiento de un nuevo producto.

Una vez descrito el concepto, el siguiente punto es ver ¿de dónde viene el nombrecito? Su origen se remonta a la Segunda Guerra Mundial, y es que durante el conflicto armado se popularizó entre los soldados de los ejércitos aliados la comida enlatada que les enviaban desde casa, entre ellas destacaba una carne en conserva que se llamaba así, Spam. El Spam lo fabricaba la empresa charcutera estadounidense Hormel Foods, y el nombre original de la lata de carne era Hornel’s Spices Ham (en castellano “jamón con especias Hornel”), y de la contracción “SPices HAM” nació SPAM. Como curiosidad adicional de Hormel, comentar que fueron ellos los que inventaron el abre-fácil en 1957.

Y por último, ¿Cómo una carne enlatada termina dando nombre a los correos basura?, esto se lo debemos a los geniales Monty Python, en un sketch suyo una pareja trataba de pedir la comida en un bar, pero ocurría que todos los platos contenían spam : “ Huevos con tocino; huevos, salchicha y tocino; huevos con spam; huevos, salchicha, tocino y spam; spam, tocino, salchichas y spam; spam, huevos, spam, spam…” todo esto ambientado por un coro de parroquianos vikingos que no paraban de cantar “spam, spam, spam, querido spam, maravilloso spam” y es que la mayor fábrica de spam de Europa se encontraba en Dinamarca.

Años después cuando el tráfico de mensajes por internet se hizo masivo, alguien calificó a este fenómeno como spam, y es que si en el sketch era imposible pedir nada sin tropezar con el spam, en los buzones de correo empezaba a ocurrir lo mismo, era tarea complicada el revisar tu correo legítimo entre tanto mail indeseado.

Así que para terminar con una sonrisa os dejo con el famoso sketch:




Fuentes: Wikipedia

miércoles, 8 de febrero de 2012

Opera, trufa, canelones… Rossini

Gioachino Rossini, nació en Pésaro (Italia) un 29 de febrero de 1792, es decir, era bisiesto algo que puede que influyera en su curiosa personalidad.

Rossini fue un genio de la música, a los 14 años ya había compuesto una ópera y a los 18 estrenaba su primera obra en Venecia. De su mano salieron algunas de las más grandes composiciones de la lírica, tales como “El Barbero de Sevilla” o “Guillermo Tell”.

Sin embargo la gran pasión de Rossini no estaba entre las bambalinas, sino entre los fogones, y es que si para la música resultó un genio, para la gastronomía fue genio y figura. Como ejemplo de ello, se cuenta de él que en su vida solo lloró en dos ocasiones: a la muerte de su padre, y cuando se le cayó por la borda de un barco un pavo trufado. Y es que el amigo Gioachino sentía verdadera pasión por la trufa, a la que llamaba “el Mozart de las setas”. Otra trufada anécdota de pavo protagonizada por Rossini se dio cuando ganó otra de estas aves en una apuesta, como veía que el perdedor se hacía el remolón a la hora de saldar la deuda, Rossini fue a verle y le dijo:

- Oye, ese famoso pavo, ¿cuándo se come?
- Sabe, Maestro, no es todavía la estación de las trufas de primera calidad.
- ¡Que no, que no! Eso es una falsa noticia que difunden los pavos para no hacerse rellenar.

Además de ser un gran gourmet, Rossini también era un excelente cocinero, siendo sus platos estrella los macarrones y el paté de pollo con cangrejos. La receta de sus macarrones la recogió en su “Tratado de Potajes Italianos”, Antonin Carême, gran amigo del compositor y el mejor cocinero de la época, vamos el Ferrán Adriá del siglo XIX. Tal era la amistad entre ambos que en una ocasión, Carême le envió un faisán trufado con una tarjeta que decía “De Carême a Rossini”, a lo que el maestro respondió con la composición de una pieza musical titulada “De Rossini a Carême”. 

La herencia de Rossini en la gastronomía ha llegado a nuestros días en los canelones, y es que si bien no los inventó él, ya que los canelones son de origen catalán, si que los perfeccionó y les dio la forma e imagen que tienen en nuestros días. Si alguien quiere preparar los auténticos “Canelones Rossini”, la receta es la siguiente:

- El relleno se hace salteando la carne con foie fresco, la cantidad de foie ha de ser un 20% de la de la carne, algo de trufa y dos “gotas” de vino dulce.
- La bechamel se hace aprovechando la grasa que queda en la sartén tras saltear la carne, el foie y la trufa.
- Una vez que los canelones están en el horno, con parmesano rallado por encima, a media cocción se espolvorea con un poco de ralladura de trufa.

Lo dicho sentía verdadera veneración por esta seta.

Para completar el perfil gastronómico de nuestro amigo, ya hemos repasado su faceta de gourmet y de cocinero, nos falta saber que además era un gran anfitrión. Todos los sábados organizaba en su casa suculentas cenas a las que invitaba a lo más granado de la sociedad del momento, así entre sus invitados tenemos a Verdi, Alejandro Dumas, Doré, Carême, etc. En estas veladas los agasajaba con sus creaciones culinarias, y todo el glamour que se podía esperar de él. Entre estos detalles destacaban en el centro de la mesa grandes cestas de fruta fresca, todo un lujo en aquella época, sin embargo estas veladas siempre sufrían de inesperadas interrupciones, unas veces era el anuncio de una visita inesperada, otras una indisposición de la esposa del compositor, pero lo cierto es que los comensales nunca llegaban al punto de saborear la fruta. En una ocasión un invitado preguntó por estos sucesos a un camarero, “la razón es muy sencilla – contestó el camarero -, la señora coge la fruta en depósito y luego tiene que devolverla”.

Fuentes:
Epicúreo.wordpress.com
Wikipedia
Rossini: El compositor de la musa Gastrea, de Estitxu López Munaín


jueves, 1 de diciembre de 2011

La muerte... o no, del Zar Alejandro I

El zar Alejandro I era nieto de Catalina la Grande y es considerado como uno de los soberanos Ilustrados de la Historia, ya que fue educado en la corte de su abuela bajo los principios de Rousseau, además, de su padre heredó un profundo amor por la Humanidad a la par que un gran desprecio por el hombre.

Pero si algo hizo famoso a Alejandro I fue su relación con Napoleón. Primero fueron enemigos, luego amigos y finalmente presionado por la nobleza rusa volvió a la beligerancia contra el Pequeño Gran Corso. Estas relaciones se tradujeron en la invasión napoleónica de Rusia, conflicto en el que el General Invierno tuvo su gran momento de gloria convirtiéndose en pieza fundamental del descalabro francés y del triunfo ruso.

La personalidad del Zar daría para un gran estudio sicológico, y es que parece que el hombre no andaba muy allá en lo referente a salud mental. Así se creyó designado por la divinidad para enfrentarse a Napoleón, el cual decía de él que era un “bizantino sospechoso”, Lord Liverpool opinaba que era un personaje “indeciso y desconfiado” y otros directamente le tachaban de “loco”.

La cuestión es que el Zar terminó inmerso en una gran depresión, para tratar de aligerar su dolencia se trasladó a uno de sus palacios de Crimea, en busca de paz.  Corría el año 1825 y la muerte por tifus o paludismo, la cosa no aparece clara, le alcanzó “oficialmente” el 1 de diciembre de ese año en Taranrog. Y digo oficialmente, porque desde el primer momento se extendió el rumor que el Zar había fingido su propia muerte para huir de la vida que llevaba. Además, el cadaver expuesto del Zar era totalmente irreconocible para todos los que lo vieron. Para alimentar más la leyenda pocos años después entró en escena el ermitaño Fiódor Kuzmich, también conocido como Fiódor de Tomsk. Este ermitaño, además de por su existencia ascética se hizo famoso por el refinamiento de sus modales, su gran formación política y por el conocimiento de datos que solo alguien muy cercano al gobierno podría conocer. No hizo falta que pasara mucho tiempo para que muchos vieran en él al “difunto” Zar de Todas las Rusias, hubo incluso quién llegó a reconocerle, como un veterano soldado, que no conocía al ermitaño, y se arrodilla ante él cuando se lo cruza en un camino y le rinde honores de soberano, acción ante la cual Fiódor responde enojado diciéndole “Solo soy un vagabundo”. Fiódor falleció en 1864, canonizado en 1984, y gozó siempre de gran veneración por parte de la familia imperial, que incluso llegó a visitarle asiduamente en vida, hechos estos que alimentaron aún más la hipótesis de que este ermitaño se trataba realmente de Alejandro I.

40 años después de la muerte “oficial” de Alejandro I, su sobrino-nieto Alejandro III mandó abrir la tumba de su antepasado en San Petersburgo, quería con esta acción acallar los rumores sobre si Alejandro I había muerto o no, pero se quedó con un palmo de narices ya que la tumba la encontraron vacía. También se volvió a abrir la tumba en 1926, con evidentemente el mismo resultado y así sigue. Conclusión, que realmente no se sabe que ocurrió con Alejandro I, pero la creencia de que se tratara de Fiódor el ermitaño no es del todo descabellada.

Fuentes:
Programa “En días como hoy” de RNE
Wikipedia
http://retratosdelahistoria.lacoctelera.net/post/2006/12/25/aun-zar-vagabundo-

viernes, 18 de noviembre de 2011

Los hermanos del Titanic

Hace unos días Cayetano, del blog "La Tinaja de Diógenes", me envió por mail unas fotos de la construcción del Titanic. En una de ellas se veian los astilleros y junto al famoso barco se apreciaba la quilla de otro, el Olimpic:


Cuando la vi me dije ¿será este el famoso gemelo del naufragado transatlántico?, así que tiré de la manta y descubrí que el parto no había sido de gemelos sino de trillizos y que además el hermano mayor de la saga no fue el Titanic, sino el Olimpic y que el hermano pequeño se llamó Gigantic, pero este último fue rebautizado como Britanic tras la tragedia del Titanic, se ve que los nombres grandilocuentes habían quedado un poco desprestigiados.

Estos barcos fueron encargados por la naviera White Start, y era un intento de modernización a gran escala de su flota de transporte de pasajeros a través del Atlántico, todo ello para competir con Cunard, propietaria del Carpantia, buque que fue el primero en socorrer a los náufragos del Titanic.

Pero este encargo, parece que nació con mala estrella ya que sus tres integrantes no tuvieron lo que se dice una carrera "agradable". No voy a tratar la peripecia del Titanic que es de sobra conocida, pero si que me interesa el ver que fue de los otros dos integrantes de la camada, que como veremos no llevaron una vida muy "feliz".

El Olimpic:
Como buen hermano mayor, el Olimpic fue el que dio nombre a esta clase de barcos. Su quilla comenzó a construirse un 16 de diciembre de 1908, fue botado el 31 de mayo de 1911 y se fijó su viaje inaugural para el 14 de junio de ese mismo año, pero este viaje se tuvo que retrasar ya que el Olimpic chocó con el HMS Hawke y hubo de repararse, y es que esto de los viajes inaugurales para estos barcos no fueron muy dichosos que digamos.

Tras la tragedia del Titanic volvió a los astilleros para modificar la protección del casco y duplicar el número de botes salvavidas, a buenas horas mangas verdes.

Cuando comenzó la I Guerra Mundial el Olimpic fue convertido en buque de transporte de tropas y se pintó con un diseño un tanto extraño a modo de camuflaje, que aunque parezca mentira era muy eficaz:


Tras la guerra el barco regresó al servicio de pasajeros, y con él volvieron los percances y los sucesos raros, así en Mayo de 1922 volvía a chocar con otro barco en el puerto de Nueva York provocándole cuantiosos daños, el 18 de Noviembre de 1924, mientras transitaba por la última posición conocida del Titanic, el Oceanic se vió sacudido por unas violentas vibraciones durante 2 minutos, imagino el pánico de todo el mundo, pero no se trataba de ningún suceso paranormal, sino de un terremoto y por último en 1934 volvió a colisionar con otro barco destrozándolo y matando a sus 7 tripulantes.

Finalmente en 1935, el Oceanic se retiró del servicio tras 257 viajes a América, dejándonos esta imagen antes de partir hacia Jarrow para su desguace, operación que por cierto duró 2 años:

El Britanic:

Este barco terminó de construirse 4 años después del Olimpic, tras la tragedia del Titanic y aprovechando que todavía estaba en construcción se modificó su diseño para dotarlo de mejores medidas de seguridad, tales como el doble casco.

El Britanic, para no romper con la tradición familiar, no llegó a realizar su viaje inaugural, ya que el estallido de la I Guerra Mundial supuso que fuera confiscado cuando ni siquiera se habían terminado los interiores. El gobierno de Su Majestad lo dedicó a buque hospital:


Pero su vida fue corta ya que en 1916 mientras transitaba por las islas griegas una explosión, se especula con un sabotaje aunque también pudo tratarse de una mina o un torpedo, le hizo que se fuera al fondo del mar en 55 minutos. Transportaba en ese momento 1100 personas de las que 30 murieron, parece ser que absorbidas en su bote salvavidas por las hélices del barco cuando este se hundía:



Fuentes:
http://www.guildwars-hispano.com/foro/topic/82889-titanic-olympic-y-britanic-buques-con-historia/
http://www.fotocuo.com/historicas/fotografias-de-la-construccion-del-titanic

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Montecristo

El Conde de Montecristo es una de las novelas más famosas de Alejandro Dumas, posiblemente tras Los Tres Mosqueteros la más conocida. Además, esta novela es la que da nombre a uno de los puros habanos más conocidos, codiciados y caros "Los Montecristo". Y ¿cómo llega una novela de aventuras a dar nombre a un puro? pues para ello hay que imaginarse un poco como era el trabajo en las tabaqueras, es decir, muy rutinario y mecánico. Cuando uno tiene un trabajo así lo normal es tratar de relajarse con algo o de distraer la mente con alguna cosa. Desde que se inventó la radio esto estaba solucionado, se pone uno la radio y escucha música, noticias, deportes o lo que sea que programen, así el trabajo mecánico se hace más llevadero.

¿Como solucinaba esto la tabaquera en cuestión antes del invento radiofónico? desde hacía siglos los monjes hacían algo parecido en los refectorios, mientras la comunidad comía había un fraile que les leía textos religiosos sobre todo la Biblia y/o los Evangelios. Los trabajadores de la tabaquera cubana, como no eran tan religiosos, optaban por la audición de novelas, siendo la de Alejandro Dumas la favorita de los trabajadores. Por este motivo decidieron darle este nombre a uno de sus productos estrella y así nacieron los famosos puros Montecristo, habanos que yo solo he tenido la suerte de probar una vez en un marco muy propicio para ello, una corrida de toros.

lunes, 12 de septiembre de 2011

"Hazañas" Bélicas VIII. La Guerra más corta de la Historia


Si nos preguntamos sobre el conflicto bélico más corto de la Historia, creo que la mayoría de nosotros pensaremos en la Guerra de los Seis Días. Pero estos seis días son una enormidad comparados con los 45 minutos que duró la guerra más corta de la Historia.
Este guerra, que solo duró una corta batalla, la tenemos que ubicar en la isla de Zanzíbar, que forma parte de las Islas Molucas y que con su unión a Tanganica formaron lo que conocemos hoy día como Tanzania. 

Zanzíbar, es una isla de mayoría musulmana, que tras un tiempo de dominio portugués formó parte del Sultanato de Omán. Situación que terminó a finales del siglo XIX cuando, dada su estratégica situación frente a lo que era la colonia del África Oriental Alemana, Gran Bretaña la convirtió en un protectorado. Como curiosidad de Zanzíbar comentaros que fue la tierra natal de Freddy Mercury, el inmortal líder de Queen y una de las mejores, sino la mejor, voz del rock de todos los tiempos.

Bien, una vez localizado geográficamente el teatro de operaciones vamos al quid de la cuestión, que no fue otro que un problema sucesorio en 1897 a la muerte del sultán pro-británico Hamad bin Thuwaini. Y es que mientras Gran Bretaña pretendía colocar a otro monarca “sensible” a los intereses británicos, hubo un golpe de estado protagonizado por Khalid bin Bargash, primo del fallecido Thuwaini y por lo que se ve poco adepto a la corona inglesa.

Ante esta situación, los británicos respondieron con un ultimátum para que Khalid abandonara el poder, ya sabéis era la época de BRITANNIA RULES THE WAVES. El sultán a su vez respondió atrincherándose en su palacio con 2800 hombres fieles a su causa, y para oponerse a los cinco navíos de la Royal Navy, entre ellos 3 cruceros, la armada de Zanzíbar opuso el yate armado del anterior  sultán el H.H.S. Glasgow.

Los esfuerzos diplomáticos de última hora del representante estadounidense en la isla sirvieron de poco, y a las 9:00 a.m. del 27 de agosto de 1897 comenzó el bombardeo naval del palacio real, junto al desembarco de 500 unidades de los Marines Reales, que se unieron a unos 400 combatientes locales afines a los ingleses.

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos el sultán huyó hasta el consulado alemán. El bombardeo británico no terminó hasta que el  Glasgow se hundió, se ve que consideraban a un yate de recreo una seria amenaza para 5 buques de guerra de la Armada Real Británica.

Al final, la guerra Anglo-Zanzibariana terminó tras 45 minutos y con un saldo de 500 bajas entre las filas del sultán golpista y con un marinero inglés herido.

Fuentes:

jueves, 1 de septiembre de 2011

El Capitán Köpenick

Wilhelm Voigt, en octubre de 1906 contaba con 57 años y era un zapatero remendón en paro que había visitado varias veces la carcel por pequeños delitos.

Lo que no sabía Wilhelm es que ese 16 de octubre de 1906 iba a pasar a la historia berlinesa al dar uno de los golpes más audaces de la historia de la capital Alemana.

Las leyes de entonces prohibían a los desempleados residir en Berlín, una ley que ahora nos parece a todas luces muy estúpida, y es lo que consideró nuestro personaje de hoy ya que siguió residiendo allí. Ese 16 de Octubre decidió dar un escarmiento a las autoridades locales. Para ello se vistió con un viejo uniforme de capitán del ejército prusiano, que por cierto había comprado en un mercadillo.

Con su marcial atuendo se dirigió al suburbio de Köpenick, lugar en el que se ubicaba una caseta de tiro del ejército.  Al llegar se puso ante el pelotón que estaba realizando prácticas en ese momento, y con una serie de contundentes órdenes no tardó en ponerlo bajo sus órdenes. 

Al frente de su tropa se dirigió al ayuntamiento de Berlín, subió al despacho del alcalde y ordenó a sus subordinados que le detuvieran junto al tesorero municipal bajo la acusación de malversación de fondos públicos, con estos dos bajo custodia se fue a la caja municipal y se hizo con un botín de 4000 marcos, firmando eso si un recibo a nombre del director de la última prisión de la que había sido inquilino.

Tras esto, ordenó a la tropa que llevaran a los detenidos a la capitanía general de Berlín. Mientras tanto, él se fue a la estación de Köpenick y desapareció.

Pero poco le duró la alegría, ya que solo diez días después era detenido en un burdel. Cuando empezó su juicio, al mes de su detención, la historia fascinó a todo el mundo y la prensa no tardó en hacerse eco del acontecimiento. Aunque fue condenado a 4 años de prisión solo cumplió 2, ya que al Kaiser Guillermo II le pareció tan divertida la peripecia que le indultó el 16 de agosto de 1908.

Una vez en libertad, se dedicó a contar su historia y publicó un libro autobiográfico, con los beneficios obtenidos compró una casa en Luxemburgo donde residió hasta su fallecimiento en 1922.

Más tarde, la historia fue inmortalizada por Carl Zuckmayer en su obra “El Capitán Köpenick”, obra que también fue llevada al cine.

En la actualidad este personaje es de los más conocidos de Berlín, su historia se enseña en todos los colegios y cuenta con una estatua, por supuesto vestido de capitán, a la entrada del ayuntamiento.



 Fuentes: www.visitberlin.de y es.noticias.yahoo.com/blogs/cuaderno-historias

miércoles, 24 de agosto de 2011

El ingrediente patagónico de la cerveza rubia

Hoy toca una entrada refrescante para estos días de bochorno veraniego, y es que vuelve a asomarse a este blog, la que es mi bebida favorita, la cerveza.

Seguro que a más de uno al leer esto os apetecerá refrescar el gaznate con una buena cerveza rubia y puede que alguno tenga la suerte de tenerla en las manos. Hace ya unos meses traje una "Breve historia de la Cerveza", pero a ese relato la prensa de hoy le ha añadido un nuevo capítulo.

Desde hace muchos años los técnicos cerveceros y los cientificos estaban intrigados por la capacidad de la cerveza para fermentar a baja temperatura, ya que la levadura de la cerveza Saccharomyces cerevisiae carece de tal cualidad, esta levadura es la misma que podemos encontrar en el pan o el vino, pero solo en el caso de la cerveza la fermentación ocurría a una temperatura baja.

Hace tiempo que los científicos habían llegado a la conclusión que esta cualidad de la fermentación de la cerveza era debida  a algún tipo de hibridación en la levadura, pero esta levadura fantasma se resistía a dar su nombre y todas las comparaciones con levaduras conocidas, más de mil, habían dado un resultado negativo.

Y todo esto ha durado hasta hoy, cuando se hace público que en un bosque de hayas de la Patagonia Argentina ha aparecido la Saccharomyces eubayanus, la cual coincide en un 99'5% con la parte desconocida de la levadura de la cerveza.

El misterio es, ¿cómo llegó esta levadura a Europa?, según los científicos este viaje lo pudo realizar dentro de un pedazo de madera o incluso en el estómago de una mosca en el siglo XVI, y gracias a una feliz coincidencia esta madera o esta mosca terminaron en una bodega bávara donde en un ambiente propicio de humedad y temperatura se produjo la feliz hibridación entre ambas levaduras.

No se que haréis vosotros, pero yo en la siguiente cerveza haré un brindis de agradecimiento a Argentina en general y para esta emigrante patagónica en particular.

¡¡¡SALUD!!!

Fuentes: Diario El Mundo 24/08/20011

lunes, 8 de agosto de 2011

La fuga de un corresponsal de guerra

El trabajo del corresponsal de guerra no es fácil, pagando muchos de ellos con su vida la realización de su trabajo, esto no es nada nuevo, por el contrario también es una ocupación que a otros muchos les da una fama y una presencia mediática que luego utilizan para lanzar otro tipo de carreras, ejemplos como Hemingway o Arturo Pérez Reverte son de todos conocidos.
La entrada de hoy va dedicada a una situación que vivió un corresponsal durante la segunda guerra Anglo-Boer en Sudáfrica a finales de 1899.
Nuestro protagonista realizaba su trabajo bajo la vitola de ser un hijo de…, en concreto era hijo del británico Lord Rudolph. A pesar de su pedigrí familiar el muchacho se había bregado en la Guerra de Cuba de 1895, en la Rebelión Pastún de la India de 1897 y Sudán en 1898, es decir, no era ningún novato cuando el periódico londinense  “The Morning Post” le envió a cubrir la segunda guerra a África del Sur.
Viajaba nuestro amigo en un tren blindado de tropas británicas cuando este fue atacado por los “orangistas”. El corresponsal, a pesar de ser personal no combatiente, se hizo cargo de un grupo de soldados voluntarios con el fin de sacar de las vías los coches afectados. Gracias a su acción consiguieron liberar el convoy que pudo continuar y salvar la complicada situación. Cuando el tren estuvo fuera de peligro, el periodista se armó con el fusil de un soldado herido y volvió al lugar del combate, momento en el que fue apresado por los Boers.
Como su condición de corresponsal de guerra no le sirvió para negociar su liberación, que fue denegada por sus captores, decidió escapar del campo de prisioneros en el que había sido recluido con otros cautivos británicos.

En un descuido de los vigilantes saltó la valla y caminando sin llamar la atención por las transitadas calles de la población de Delagón llegó hasta la estación de ferrocarril. Allí al caer la noche se escondió entre los sacos de carbón que transportaba un tren de mercancías rumbo a Pretoria.
Antes del amanecer saltó en marcha del tren para refugiarse en un bosque, pasó ese segundo día con la única compañía de un buitre. Animal que supongo esperaba que nuestro amigo se convirtiera en un buen almuerzo.
Los siguientes cinco días los pasó alimentándose solo de chocolatinas, descansando de día y caminando de noche a lo largo de la vía férrea hasta que, al sexto día, pudo subirse a un nuevo tren de mercancías cerca de Middelbuy. El destino de este tren era la colonia portuguesa de Lorenzo Marqués, punto en el que el tren fue requisado por las tropas Boers, con la fortuna de no ser descubierto pudo cruzar la frontera.
Una vez liberado el periodista, no solo contó al mundo su periplo, sino que realizó un buen análisis de la situación bélica, por aquel momento no muy buena para las armas británicas. Así en la prensa de la época podemos leer sus opiniones, alguna de las cuales no dejaba en buen lugar a su país, y es que opinaba que “cada boer armado y a caballo valía por cinco soldados ingleses”, por tanto estimaba que se debían cumplir las siguientes condiciones a fin de conseguir la paz:
1.       Que Inglaterra reconozca de nuevo la absoluta independencia de las dos repúblicas de Transvaal y de Orange.
2.       Que Inglaterra ceda a las repúblicas aliadas el Natal, Kimberly y su territorio, y los distritos de la Colonia del Cabo.
3.       Que Inglaterra conceda una amnistía general a todos los colonos de sus tierras que resulten afectados en la campaña.
4.       Que pague una indemnización de veinte millones de libras.
Vistas las condiciones, no hay lugar a dudas que lo que estaba sugiriendo es algo muy parecido a una rendición. Al contrario de lo que pudiera parecer con las opiniones de nuestro amigo el plumilla la guerra terminó con la victoria británica, que incluyó ambas repúblicas al Imperio Británico, aunque acabó pagando una fuerte indemnización de 3 millones de libras y pocos años después, en 1910, se crearía la Unión Sudafricana.
La gran difusión de su periplo africano dio a nuestro amigo una gran popularidad, algo que no dudó en utilizar para lanzar una carrera política aún mas grande de lo que había sido su carrera periodística, así es que ha llegado el momento de dar el nombre de nuestro amigo, ya que esta anécdota es más interesante por la identidad del protagonista que por el hecho en si, y es que estamos hablando de Sir Winston Churchill.

Fuentes:
Hemeroteca digital del diario ABC
El Heraldo de Madrid del 21 de noviembre de 1899
La Ilustración Artística del 27 de noviembre de 1899
El Imparcial del 2 de Enero de 1900