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jueves, 16 de febrero de 2012

Origen del SPAM

El molestamente famoso Spam o correo basura, son los mensajes no solicitados, no deseados o de remitentes anónimos que todos recibimos en nuestros buzones de correo electrónico, normalmente son de tipo publicitario, y en demasiadas ocasiones fuente de timos, virus y de productos fraudulentos e ilegales.

El Spam nos puede llegar a través de multitud de caminos, el más habitual en nuestros días es el correo electrónico, pero otros campos de Internet tampoco se libran de esta práctica, así podemos ver inundado de spam grupos de noticias, motores de búsqueda, redes sociales, wikis, foros, blogs, etc. Pero no solo de internet se alimenta el spam, también a través de los teléfonos móviles somos víctimas de ello, incluso existe una modalidad llamada spam-fax que consiste en el envío de faxes masivos a través de sistemas automatizados.

El nacimiento “oficial” del spam se sitúa exactamente el 5 de marzo de 1994, cuando la firma de abogados Canter and Siegel, publicó un mensaje publicitario, en Usenet (red nacida en la Universidad de Duke, en la que sus usuarios compartían artículos a través de grupos de noticias), al día siguiente esta firma de abogados facturó 10000 $ por casos de sus amigos y lectores de la red. Había nacido el marketing electrónico.

Sin embargo hay quien adelanta unos años el nacimiento del spam, en concreto al 3 de mayo de 1978, cuando los 393 empleados de ARPANET, la red del gobierno estadounidense y predecesora de Internet, recibieron un mensaje de la compañía de computadoras DEC anunciándoles el lanzamiento de un nuevo producto.

Una vez descrito el concepto, el siguiente punto es ver ¿de dónde viene el nombrecito? Su origen se remonta a la Segunda Guerra Mundial, y es que durante el conflicto armado se popularizó entre los soldados de los ejércitos aliados la comida enlatada que les enviaban desde casa, entre ellas destacaba una carne en conserva que se llamaba así, Spam. El Spam lo fabricaba la empresa charcutera estadounidense Hormel Foods, y el nombre original de la lata de carne era Hornel’s Spices Ham (en castellano “jamón con especias Hornel”), y de la contracción “SPices HAM” nació SPAM. Como curiosidad adicional de Hormel, comentar que fueron ellos los que inventaron el abre-fácil en 1957.

Y por último, ¿Cómo una carne enlatada termina dando nombre a los correos basura?, esto se lo debemos a los geniales Monty Python, en un sketch suyo una pareja trataba de pedir la comida en un bar, pero ocurría que todos los platos contenían spam : “ Huevos con tocino; huevos, salchicha y tocino; huevos con spam; huevos, salchicha, tocino y spam; spam, tocino, salchichas y spam; spam, huevos, spam, spam…” todo esto ambientado por un coro de parroquianos vikingos que no paraban de cantar “spam, spam, spam, querido spam, maravilloso spam” y es que la mayor fábrica de spam de Europa se encontraba en Dinamarca.

Años después cuando el tráfico de mensajes por internet se hizo masivo, alguien calificó a este fenómeno como spam, y es que si en el sketch era imposible pedir nada sin tropezar con el spam, en los buzones de correo empezaba a ocurrir lo mismo, era tarea complicada el revisar tu correo legítimo entre tanto mail indeseado.

Así que para terminar con una sonrisa os dejo con el famoso sketch:




Fuentes: Wikipedia

martes, 18 de octubre de 2011

La oposición al franquismo: El PCE


Este año se ha cumplido el 80 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española y también el 90 aniversario de la fundación del Partido Comunista de España, así que voy a tratar de unir ambas efemérides en una entrada sobre la labor de este partido en la oposición al régimen franquista tras la Guerra Civil y el consiguiente fin de la etapa republicana. 

 Pero antes de nada tengo que avisar que esta entrada es una entrada de opinión, es decir, está basada en mis impresiones personales sobre el papel del PCE en la oposición al franquismo, sobre todo en los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil y la II Guerra Mundial.

Cuando en los primeros meses de 1939 se produce el colapso definitivo del estado republicano, y ante la ya más que evidente derrota militar, empieza un éxodo masivo de gentes hacia la frontera francesa. Entre la masa de exiliados destacan todos aquellos cargos y militantes de partidos republicanos que por su significación durante la Republica y el conflicto armado temen, y temían bien, por las represalias de los vencedores.

Este colapso del cuerpo del estado republicano también se reflejó en las estructuras de los partidos políticos, no ayudó mucho tampoco la reclusión por parte de la República Francesa  de los exiliados en campos de concentración. En esas condiciones de encierro forzado y dispersión la organización de los partidos y sindicatos era muy complicada, por no decir que casi imposible, fuera de lo que era cada campo en particular. Pero como en todo hubo excepciones y si que hubo organizaciones que fueron muy eficaces a la hora de mejorar la calidad de vida de sus afiliados, por un lado los nacionalistas catalanes y vascos, ya que contaban con simpatizantes al otro lado de la frontera, sobre todo el PNV que tenía una estructura creada en el País Vasco Francés. También es destacable el esfuerzo organizativo de la CNT, sin duda por el carácter y la férrea formación política de sus militantes. Pero el que mejor se organizó en aquellas condiciones fue el Partido Comunista de España, al igual que la CNT contaba con unos militantes muy mentalizados en cuanto a la jerarquía de partido, la obediencia a sus mandos y la disciplina, pero es que el PCE contaba con algo que el resto de partidos, tales como Izquierda Republicana (El partido de Azaña) o el PSOE no tenían en Francia, contaba con una estructura organizativa en todo el estado francés, se trataba del PCF, es decir, el Partido Comunista de Francia.

Y es que en los años 30, los partidos comunistas europeos no eran lo que fueron en los años 60/70, por aquella época el Partido Comunista como tal, era uno e internacional, y los partidos comunistas nacionales no eran más que “franquicias” del Partido Comunista, cuyo órgano de gobierno para todos ellos era el Comiterm o la Internacional Comunista, órgano de donde emanaba la doctrina política y las órdenes sobre la organización del resto de partidos. Tal era este control central que la fundación de un partido que pretendiera llamarse comunista tenía que pasar por la autorización de Moscú, es por esta razón por lo que solo existía uno por país, para concentrar toda la movilización y toda la fuerza en una sola formación. En esto hubo una excepción en el caso de España, ya que aquí se autorizo la implantación de dos partidos comunistas, el PCE y el PSUC en Cataluña.

A estas circunstancias coyunturales se unió otra, y es que las organizaciones políticas y sindicales se llevaron al exilio sus rencillas particulares, y salvo excepciones y casi todas a título individual, la colaboración entre organizaciones tendió a cero. Una colaboración activa y coordinada, por ejemplo, de la CNT y el PCE hubiera sido muy beneficiosa, no sé si para ambos en particular pero si para la masa de exiliados en general, pero claro eso en aquellos tiempos era ir contra natura. 

Vistas así las cosas no es de extrañar que la organización que mejor funcionó y que más cosas consiguió dentro de los campos de concentración franceses fuera el PCE, tenías los medios para ello y así lo hizo, el resto lo tuvo mucho más difícil.

A esta, ya de por sí, dramática situación se le da un nuevo giro de tuerca cuando la Alemania Nazi invade y ocupa Francia. Esto pilló con el pie cambiado al PCE, ya que se ve de repente entre dos aguas, por un lado Francia está ocupada por uno de los aliados de Franco y contra los que habían luchado en la Guerra Civil, pero por otro, en virtud del tratado de no agresión entre Alemania y la URSS, desde Moscú se decreta a sus militantes la no intervención en el conflicto mundial. Es justo decir que muchísimos comunistas hicieron oídos sordos de la directiva del Buró Político ruso y colaboran y formaron parte activa de La Resistencia francesa desde los primeros compases de la ocupación.

Cuando se libera Francia y el fin de la Guerra Mundial es ya inminente, el PCE comete un grave error, y es el intento de invasión en el Valle de Arán. El partido pretendía con esta acción empujar a los aliados a cruzar los Pirineos, pero se encontraron no solo con la no intervención aliada, sino con su más absoluta oposición. Y es que los aliados occidentales ya veían que tras la Guerra el nuevo enemigo iba a ser el Bloque Comunista, por lo que no iban a colaborar con ellos en una invasión que iba a costar, no solo hombres y material, sino también el consiguiente retraso en la carrera a Berlín con los soviéticos; además, esta ocupación podría suponer poner en bandeja de plata el gobierno de España al Partido Comunista.  Es decir, esta operación “Reconquista de España”, que así la llamaron, alarmó más que otra cosa a las potencias aliadas. Aunque esta invasión también tiene otra lectura, y es que la organización y la decisión de ejecutarla fue de Jesús Monzón, el responsable de permanecer en la Francia ocupada por los alemanes, tratando de coordinar el partido y organizar la lucha de la resistencia contra el invasor nazi. Además, Monzón a parte de las labores asignadas, abrió puentes de diálogo con otras fuerzas opositoras a Franco y participó en la creación con ellas, monárquicos incluidos, de la asociación llamada Unidad Nacional, todo ello al margen de la dirección del partido. Monzón sabía que estas acciones no gustaban a sus jefes de partido, y además veia que el fin de la guerra suponía el retorno de la dirección oficial, encabezada por Santiago Carrillo, y su desalojo de la primera línea política era inminente. Hay autores que sostienen que este fue uno de los condicionantes fundamentales que decidieron el que se lanzase esta fallida operación.

Cuando la guerra mundial finaliza y se ve claramente que los aliados ni piensan, ni planean apear a Franco del gobierno de España, sino todo lo contrario. El PCE trata de exportar el modelo francés de La Resistencia a la España de Franco, los famosos Maquis. Aunque no fueron los únicos, también la CNT mantuvo la lucha armada, y el último guerrillero abatido en España fue el anarquista Quico Sabaté.

Esta extrapolación de la lucha armada contra el régimen franquista fue un absoluto fracaso, la idea oficial era la de infiltrarse en territorio español para reemprender una guerra de guerrillas con el fin último de conseguir un gran alzamiento popular que hiciera saltar por los aires la dictadura. Era esta una visión un tanto bisoña y falsa de la realidad española. La realidad era que la población estaba más que harta de la guerra, la represión de postguerra había sido tan brutal que los ánimos no iban encaminados hacia ninguna revolución, fuera esta del tipo que fuera. El PCE no tuvo en cuenta que los hombres que podían haber llevado a cabo esta revuelta habían sufrido 4 destinos, a saber: el exilio, la cárcel, la muerte o una represión tal que solo aspiraban a pasar lo más desapercibidos posible. Por tanto, el PCE sacrificó a sus mejores hombres en una lucha, que a todas luces era baldía. La pregunta es ¿por qué?, dado el grado de infiltración que el partido tenía por el país me resulta increíble que la dirección del PCE no estuviera al tanto de la verdadera realidad nacional en España, sería de un exceso de ingenuidad difícilmente asumible que con esas acciones se pudiera conseguir lo que oficialmente se perseguía y promulgaba.

La situación cambia en los años 60, cuando se abandona esta estéril lucha armada y se enfrentan a una oposición política, en estos años hasta la consecución de la democracia sí que hay que destacar que la labor de lucha, propaganda y concienciación política que llevó a cabo el PCE fueron dignas de elogio, teniendo en cuenta las circunstancias en las que se produjeron. Y creo que es justo reconocer que la capacidad de movilización que el partido comunista consiguió en esos años fue muy superior a la del resto de organizaciones opositoras. Dentro de estas acciones opositoras yo destacaría la fundación del sindicato Comisiones Obreras, gran catalizador de revueltas y protestas obreras en esos años finales del franquismo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Barnes Wallis

Casi en cualquier película que trate la II Guerra Mundial, El Día más Largo, Un puente demasiado lejano, Los Cañones de Navarone, Salvad al soldado Ryan, El Hundimiento, ... las tropas alemanas tienen siempre un distintivo común, los bunkers, esas estructuras semienterradas de hormigón, que albergaban armas de todo tipo, desde nidos de ametralladoras, artillería, , bases de submarinos, puestos de mando, etc, etc... y que tantos quebraderos de cabeza dan a los protagonistas de dichas películas,  y es que los alemanes usaron el hormigón mucho y bien.

Y es en la lucha contra estas fortificaciones en la que destacó nuestro protagonista de hoy, Barnes Wallis, y eso que no pisó nunca un campo de batalla.

Wallis, que nació un 27 de Septiembre de 1887, llegó a ingeniero gracias a las becas que le fueron concediendo, y es que el nacer en una familia numerosa y pobre es lo que tiene.

Wallis trabajaba para la empresa Vickers Armstrong, como ingeniero aeronáutico, y a comienzos de la guerra publicó un libro titulado "Estudio de un método para atacar al Eje", en él desgranaba un plan de ataque a la industria alemana, ya que sería esta el motor de todo el esfuerzo bélico del Eje. Este libro que podría perfectamente haber pasado sin pena ni gloria dada la temática técnica que trataba, llamó la atención del Comando de Bombardeo Estratégico de la RAF.

Así llegamos a 1943 cuando la guerra comenzaba su penúltimo viraje, y Alemania era ya un territorio vulnerable, cuando se plantea el atraque a la cuenca industrial del Rurh. Para ello la RAF piensa en atacar las grandes presas hidroeléctricas de la zona. Para conseguir, por un lado, la perdida por parte de Alemania de una de sus grandes fuentes de energía, y por otro inundar e inutilizar las zonas industriales, que quedarían totalmente anegadas.

Este plan, tan sencillo sobre el papel, tenía una enorme dificultad técnica, y es que estas presas hidroeléctricas estaban fuertemente defendidas, con gran concentración de baterías antiaéreas, dirigibles de defensa, y los pantanos contaban con mayas de protección antitorpedos, por lo que un ataque convencional se hacía francamente complicado.

Para ello el mando de bombarderos de la RAF recurrió a Barnes Wallis, el cual encontró la inspiración en un divertimento infantil, como es el tirar piedras contra la superficie de un estanque y hacer que reboten. Claro que para que el ataque surtiera efecto, la piedra había que sustituirla por una bomba de grandes dimensiones. El diseño de Wallis, consistió en una enorme bomba cilíndrica llamada Unkeep, que se haría girar en el interior del avión hasta las 500 rpm para ser soltada a baja altura sobre la superficie del agua, de tal forma que fuera saltando sobre las mallas antitorpedos hasta la presa, donde se hundiría y haría explosión en la base de la misma por medio de un sistema de presión hidrostática.



Para esta misión fueron seleccionados 133 hombres que recibieron el, poco original, nombre de Escuadrón X. Estos volarían con sus bombarderos Lancaster, modificados para albergar al ingenio de Wallis, hacia las presas alemanas y tratar de lanzar su bomba en el momento preciso y en lugar apropiado, algo que no era nada sencillo.

El 7 de febrero de 1943, por fin se autorizó la misión, y fueron seleccionadas como blancos las presas de Möhme, Eder y Sörpe. Para ello despegaron 19 bombarderos de los que llegaron a su destino 12. El resultado de la misión no llegó a ser del total agrado del mando aéreo por la pérdida de  un total de 8 aviones y 53 tripulantes. A pesar de ello consiguieron destruir las presas de Eder y Möhne, que supusieron grandes daños en las infraestructuras viarias e industriales de Ruhr, en el lado negativo los 1300 muertos, muchos de ellos mano de obra esclava de los nazis. Alemania tardó un año en volver a tener medianamente operativa la zona. Como nota curiosa, la escuadrilla que realizó este bombardero, la 617 de la RAF, eligió tras esta misión el lema de Luis XV, APRÈS MOI, LE DÉLUGE, es decir, "después de mi, el diluvio".

Pero la colaboración de Wallis con la RAF, no terminó aquí, ya que de él nacieron dos de las grandes bombas perforadoras de la guerra, consideradas como un prodigio de la aerodinámica, las llamadas Tallboy, de 6Tm, y Grand Slam, de 10Tm. Que fueron utilizadas como revienta búnkeres, en el ataque a bases de submarinos, en el hundimiento del acorazado Tirpitz, y en el Pacífico las utilizó la USAF para el ataque a comboyes japoneses.

Tras la guerra, Wallis siguió trabajando como ingeniero aeronáutico, siendo uno de los primeros en trabajar sobre aviones de geometría variable, lo que le llevó a participar en su último gran proyecto el Concorde.

Esta entrada va dedicada a mi compañero de trabajo Dani Peral que me contó la historia de las bombas rebotadoras. Los detalles más técnicos están sacados de la inestimable Wikipedia.

lunes, 4 de octubre de 2010

Los Submarinos Legionarios

Esta entrada va dedicada al amigo bloguero ◊ Dissortat en l'exili ◊, que en su comentario en la entrada de la "Operación Úrsula" me puso tras la pista de la actuación de los submarinos italianos durante la Guerra Civil Española. 

En Octubre de 1936 las tropas franquistas hicieron llegar a Italia una solicitud de ayuda militar, en la misma solicitaban fuerzas navales, acorazadas, aereas y armas cortas.
Primeramente la marina italiana rechazó el prestar apoyo naval directo. Pero si que accedió a establecer un dispositivo de vigilancia en el Mediterráneo, con el fin de identificar a barcos rusos y españoles que navegasen con suministros a la República. En este despliegue se incluyeron varios submarinos que recibieron el calificativo de Submarinos Legionarios.

En el acuerdo entre el vicealmirante Cervera, Jefe de Estado Mayor de la Armada franquista, y el capitán de navío italiano Giovanni Romedio se decidió enviar a cuatro oficiales españoles para que ejercieran el mando "teórico" de los sumergibles italianos, de tal manera que en caso de incidente no apareciera Italia como el país agresor. Esta primera campaña se desarrolló entre el 8 de Noviembre de 1936 y Febrero de 1937, y coincidió temporalmente con la alemana "Operación Úrsula".

En el transcurso de esta primera campaña el mando submarino de las tropas de Franco, tomó la decisión de cambiar el plan original, ya que la constante presencia de buques de la Marina Real Inglesa dificultaba las operaciones, por tanto, los submarinos italianos tendrían que aparentar pertenecer a Italia, ya que de lo contrario hubiera supuesto una violación del pacto de No Intervención. Todo hundimiento provocado por estas naves tendrían que atribuirse "oficialmente" a explosiones internas o a minas.

La segunda campaña de los submarinos legionarios, se desarrolló en 1937, entre el 6 de Agosto y el 12 de Septiembre. Esta segunda campaña supuso un gran despliegue de medios que abarcaban: El mar Egeo, los estrechos de Sicilia, Túnez, Argel y el bloqueo de los puertos españoles de Cartagena, Alicante, Valencia, Tarragona y Barcelona. El despliegue italiano consistió en dos flotillas de submarinos controlando los Dardanelos, el canal de Sicilia y el estrecho de Messina serían vigilados por buques de superficie y tres flotillas de submarinos y finalmente las costas españolas estarían patrulladas por los submarinos Archimede y Torricelli, que acababan de ser vendidos a los sublevados y rebautizados como C-3 y C-5.

Esta segunda campaña fue mucho más fructífera que la primera, contando entre sus acciones el torpedeo del destructor Churruca en Cartagena, los hundimientos del mercante republicano Ciudad de Cádiz y el mercante ruso Blagoev en el Egeo. Pero no solo se cobraron víctimas entre la flota republicana y la rusa, ya que también fueron atacados barcos de países neutrales como ingleses, holandeses, franceses, etc. El error más grave, o metedura de pata, fue el torpedear al destructor inglés Havock que navegaba entre Baleares y la península, esta chapuza le supuso al submarino italiano Iride el ser perseguido y atacado durante horas por los navíos británicos Havock, Hereward, Hardy, Hyperion y Hotspur. Las autoridades inglesas tuvieron la confirmación que el ataque había sido italiano por dos cauces, el primero que su cónsul en Palma de Mallorca vio al Iride en dique seco y terriblemente dañado y segundo, y más importante, porque hacía tiempo que Gran Bretaña tenía descifrados los códigos italianos e interceptó el mensaje que comunicaba el incidente, el problema es que si hacían público dicho mensaje descubrirían que tenían acceso a las comunicaciones italianas.

Todas estas acciones, que podíamos calificar de piratería, hicieron reaccionar a ingleses y franceses ya que el comercio por el Mediterráneo corría serio peligro de paralizarse. Y claro, una cosa era no involucrarse en que los españoles nos matáramos entre nosotros y otra muy distinta era involucrarse para salvaguardar sus intereses comerciales.

Por todo esto se convocó el 9 de septiembre de 1937 en la localidad suiza de Nyon a los países mediterráneos y a la URSS, a esta cita no acudieron ni Alemania ni Italia. En esta reunión se firmó un tratado por el que las flotas francesa e inglesa se comprometían a atacar a cualquier submarino atacante o presunto atacante. Se establecieron también trece derrotas que deberían seguir obligatoriamente todos los mercantes por el Mediterráneo a fin de garantizar su seguridad. El 17 de septiembre se ampliaron estas medidas antisubmarinas a aviones y barcos de superficie. Finalmente en otra reunión en París, Italia, ante el cariz que tomaban los acontecimientos, se avino a acatar dicho tratado, se partieron las trece derrotas suscritas en 3 zonas de responsabilidad y Mussolini ordenó la retirada de sus submarinos, destructores y aviones.

El balance de las operaciones realizadas por Italia en el Mediterráneo fue de 13 hundimientos, de los cuales 6 fueron barcos españoles, 3 soviéticos, 2 ingleses, más uno danés y otro panameño, además de los hundimientos fueron atacados 2 franceses, 2 británicos y 3 españoles, de estos últimos destacar que uno de ellos se trató del Crucero Baleares del bando Nacional, es decir, atacaron a uno de los suyos.

Fuentes: http://www.terra.es/personal6/u-boat/, "La Segunda República y la guerra" de Octavio Ruiz Manjón-Cabeza
Foto: Submarino Torricelli, rebautizado como C-5 por los nacionales

martes, 28 de septiembre de 2010

El hundimiento del C3

La Armada Española contaba al comienzo de la contienda civil con un total del 12 submarinos, 6 de la clase C y otros 6 de la clase B, de estos últimos solo se podían contar como aptos para el servicio los dos más recientes, es decir, se contaba con un total de 8 naves operativas. Los submarinos de la clase C eran de construcción nacional bajo licencia de la Holland Boat.

El comienzo de la guerra sorprende al C-3 en su base de Cartagena, desde allí es enviado al estrecho para bloquear el tránsito de las tropas sublevadas, le acompañan el B-6, C-4 y C-6. 

El 20 de Julio los mandos de la flotilla son puestos bajo arresto por las tripulaciones al considerarlos simpatizantes del golpe de estado, siendo la del C-3 la primera en tomar esta medida. Esta acción, dejando a parte consideraciones políticas, supuso una merma en la capacidad operativa de los sumergibles debido a la falta de experiencia de los nuevos mandos.

Entre las misiones que llevó a cabo destacan la escolta a petroleros, el bloqueo del puerto de Ceuta y patrullas por el Cantábrico con el fin de localizar y hundir al Acorazado España y al Crucero Almirante Cervera. En Octubre de 1936 es destinado de nuevo al Mediterráneo.

Y así llegamos al 12 de diciembre de 1936 frente a las costas de Málaga, a eso de las 14:00 el C3 navegaba en superficie, en la torreta se encontraban el Comandante Arbona y el Capitán Agustín García Viñas, en la proa estaban los marineros Isidoro de la Orden y Asensio Lidón, que vaciaban los restos de la comida del día, caldo gallego y huevos fritos con tomate fue la última comida servida en el C-3.

A las 14:19, el C-3 se inclinó de proa y ligeramente caído a estribor, una llamarada y una nube blanca precedieron al hundimiento. 37 hombres se fueron al fondo con la nave, solo se salvaron el capitán García Viñas y los marineros de la Orden y Lidón. Tanto los supervivientes como los testigos de barcos cercanos coinciden más o menos en esta versión de los hechos y lo que resultó más extraño en esos momentos, nadie oyó ninguna explosión, ni vieron ninguna estela de torpedo o de periscopio, que pudiera indicar una acción bélica por parte de un enemigo.

Ese mismo día 12 a las 20:00, el gobierno de la República emite un primer comunicado oficial:

" Esta tarde, a las dos y media, a la altura de Málaga, fue torpedeado por un submarino, evidentemente extranjero, el submarino "C-3", afecto a la Flota Republicana. ...".

Posteriormente se envió a la zona al teniente de navío Remigio Verdiá, con el fin de elaborar un informe más detallado, en el cual se decía:

"...el barco se hundió de proa sin poder asegurar fuese a causa de una explosión por ser contradictorias las opiniones a este respecto. No se observó desde el exterior del buque columna de agua de suficiente altura que haga suponer el choque del submarino con una mina o el impacto de un torpedo...

Considero debe descartarse por completo la idea de que el buque ha sido torpedeado por las razones siguientes:
  1. No se observó columna de agua como la que produce un torpedo
  2. No se puede demostrar que la explosión fuera grande porque entonces todos los testigos de dentro y fuera del barco la hubieran claramente percibido.
  3. Ninguno de los que iban en el puente vieron estela ni periscopio.
  4. Ninguno de los pescadores de las proximidades la vieron tampoco.
  5. Sobre la cabeza de los náufragos no cayeron restos de explosión.
No pudo ser mina porque aparte de las razones 1,2 y 5, los rastreos que en días sucesivos se hicieron no acusaron la presencia de ninguna mina.

... el barco al irse a pique rápidamente e inclinado de proa tuvo que ser a causa de una entrada de agua muy rápida hacia esta parte del buque y esta entrada de agua no puede haber sido producida nada más que que por la apertura de una gran vía de agua en el casco resistente del buque, siempre producida por una explosión de origen interno.

Esta explosión ha tenido que ser en la cámara de aire del torpedo ... o bien algún artefacto de relativa pequeña potencia para que sus efectos no sean visibles desde el exterior y colocado por una mano criminal"

A pesar de esta investigación el gobierno de la República ya no cambió la primera versión original, y con la rápida caída de Málaga a manos de las tropas franquistas, se perdió el interés por el C-3 y no se volvió a investigar el suceso. 

El C-3 solo volvió a la actualidad cuando las tropas sublevadas trataron de hacer pasar a los submarinos italianos Archimede y Torricelli por el C-5 y el C-3, el C-5 había desaparecido unos días después que nuestro protagonista de hoy, esta maniobra del bando nacional no surtió efecto, debido entre otras cosas a las grandes diferencias estructurales que tenían los submarinos italianos con los españoles.

La cosa podría haberse quedado así sino fuera por dos puntos, el primero la desclasificación, tras la Guerra Mundial, de los papeles del Alto Mando Alemán en la que se describía la acción y el segundo el hallazgo de los restos del C-3 por parte de Antonio Checa abogado y buceador aficionado en 1996.

La hipótesis más plausible, y que daría explicación a todos los interrogantes es que el C-3 fue alcanzado por un torpedo lanzado por el U-34, el cual aunque no hizo explosión abrió una vía de agua suficiente como para hundir la nave.

Como nota curiosa, destacar, que como la armada franquista camufló un submarino italiano como el C-3 se dio la circunstancia que un barco hundido en 1936 fue "oficialmente" dado de baja del servicio en 1941, es decir, 5 años después de haber sido hundido.

El 18 de Noviembre de 1998, durante las maniobras "ALFEX-02", los buques participantes encabezados por el Portaeronaves Príncipe de Asturias abandonaron sus ejercicios para dirigirse a la ubicación del pecio del C-3 y rendir homenaje a los marinos que perecieron en el.


Fuentes: Wikipedia y www.memoriahistorica.org

martes, 21 de septiembre de 2010

La Operación Úrsula

En los primeros días del golpe de estado del 18 de Julio de 1936, las tropas sublevadas se encontraron con el grueso de sus efectivos aislados en el Protectorado Español de Marruecos debido al bloqueo del Estrecho de Gibraltar por parte de la flota republicana.

Para salir de este trance el teniente de navío Arturo Génova, que había dimitido muy "oportunamente" como agregado naval en la embajada española de Paris el 17 de Julio de 1936, pensó en el arma submarina. Pero las tropas franquistas no contaban con ningún submarino ya que los doce sumergibles de la Armada habían permanecido fieles al gobierno de la República.

Los golpistas buscaron ayuda en sus aliados naturales, Italia y Alemania. Génova viajó a Berlín para entrevistarse con el almirante Cannaris, y luego a Roma y Lisboa tratando de recabar los apoyos necesarios. En un principio sus tentativas fueron rechazadas por el OKM (Alto Mando Naval Alemán), que en esos momentos no deseaba llamar la atención internacional. Si tuvo más suerte con el gobierno de Mussolini, y así se lo hizo saber el ministro de exteriores italiano, Conde Cianno, a Hitler en una reunión celebrada el 24 de Octubre de 1936. Italia planeaba prestar el apoyo de dos submarinos al bando franquista.  Como resultado de dicha conversación Alemania se sumó a la operación.

El OKM planificó el envío de otras dos naves con dos fines, el primero el de dar apoyo a sus correligionarios españoles y el segundo el de servir de entrenamiento dicha operación para naves y tripulaciones de cara a una futura guerra. El encargado de organizar la operación fue el Konteadmiral Günter Grusse, que decidió el envío de dos nuevos submarinos VIIa, en concreto los U-33 y 34. El nombre de la operación, en un claro peloteo al jefe, fue "Ejercicio de entrenamiento Úrsula", ya que este era el nombre de la hija de Doenitz, por entonces responsable de submarinos de la Kriegsmarine.

El 20 de Noviembre de 1936 los submarinos alemanes salieron del Elba, con órdenes  de atacar a cualquier navío con bandera republicana. Todo se tenía que realizar con el mayor de los secretos, navegarían sin izar bandera, con las insignias e identificaciones borradas, y no tenían que dejarse ver por ningún barco, ni siquiera alemanes. Si eran descubiertos debían volver inmediatamente a sus bases, y sus tripulaciones juraron guardar el secreto de la operación de por vida bajo pena de muerte.

El 29 de Noviembre se encontraban ya en sus zonas de patrulla en el Mediterráneo, el U-33 entre los cabos de la Nao y Palos, y el U-34 entre Palos y Cartagena. Los submarinos solo podía emerger durante la noche a más de 20 millas de la costa, momento aprovechado para recibir órdenes y recargar baterías.

Las acciones llevadas a cabo por los alemanes fueron un tanto decepcionantes, el U-33 intentó atacar el 2 de diciembre un convoy pero la escolta de destructores impidió el ataque, el 5 de diciembre avistó un nuevo destructor pero ante la imposibilidad de identificarlo se abortó el ataque. El U-34 tuvo más movimiento, pero con resultados también poco satisfactorios, el 1 de diciembre atacó a un destructor a la entrada del puerto de Cartagena pero el torpedo erró y fue a estrellarse contra la costa, a la noche siguiente inició una nueva maniobra de ataque, pero la aparición de un destructor británico les obligó a cancelar la maniobra, el 5 de diciembre se hizo fuego contra el destructor de la clase Churruca "Almirante Antequera" pero fallando nuevamente el blanco, el 8 de diciembre un nuevo ataque a un destructor con iguales consecuencias. El U-34 solo hizo un blanco y fue el 12 de diciembre de 1936, cuando su misión ya estaba a punto de concluir, el mensaje enviado a su base decía lo siguiente:

"F.T. 1603 K: AQ 14:19 Hundido submarino "rojo" tipo C ante Málaga.... K: Se pudo comprobar pabellón tipo C, sin duda alguna antes de disparar. Después de la explosión el submarino desapareció sin dejar rastro"

El U-34 acababa de hundir al submarino C3 de la flota de la República Española.

Los submarinos alemanes emprendieron el regreso el 15 de Diciembre, y ya no fueron relevados por nuevas unidades ya que, Alemania pactó con Italia que sería esta última quien patrullaría el Mediterráneo. 

En 1939 Hitler condecoró a los capitanes y a los tripulantes de ambos U-boots con la Cruz de Oro Española, para entonces no había que guardar ya el secreto. Ninguno de estos dos submarinos sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial, el U-33 fue alcanzado en 1940 frente a las costas escocesas en el mar del Norte por el dragaminas británico HMS Gleaner. Aunque el U-33 no se hundió si sufrió daños severos que llevaron a sus tripulantes a su abandono, pero estos no hicieron bien su trabajo al dejar intactos algunos rotores de su máquina Enigma, ocasión que supieron aprovechar muy bien los británicos. El U-34 tuvo un final un tanto más chusco, ya que se fue al fondo del mar Báltico en 1943 frente a Memel (Polonia) tras chocar contra su propio buque nodriza.


Foto1: U-34
Foto2: U-33

Fuentes: wikipedia y www.memoriahistorica.org

martes, 2 de marzo de 2010

La Conferencia de Bordighera

Si hablamos del encuentro de Hendaya, automáticamente todos pensamos en la famosa cita entre Franco y Hitler, sin embargo, si comentamos la Conferencia de Bordighera ya la cosa no es tan conocida, y es que en esta localidad de la Riviera Italiana se produjo la entrevista entre Franco y Mussolini.

Entre Hitler y Mussolini, Franco siempre prefirió al Duce, del primero decía que era “un místico, un visionario y muy cercano a la mentalidad de los eslavos”, me hubiera gustado saber que hubiera pensado el Führer de saber que lo comparaban con quienes él catalogaba de subhumanos, en cambio del italiano aseveraba que era “la mayor figura política del mundo... humano, de ideas claras, nunca lejos de la realidad, en una palabra, un verdadero genio latino”.

La afinidad Caudillo/Duce comienza cuando en Abril de 1936 el africanista y colonialista Francisco Franco se maravilla de las acciones italianas en Abisinia, y así se lo hace saber al cónsul italiano en Tánger: “una nueva, joven y vigorosa potencia que está imponiéndose en el Mediterráneo, que hasta ahora se ha mantenido como un lago bajo control británico”, esta incomodidad con la hegemonía anglo-francesa fue el punto de partida, aunque este mismo punto supondría un roce al converger las ambiciones coloniales sobre el Marruecos francés. Poco después de esta comunicación con el diplomático italiano estalla la Guerra Civil española, y Franco, apoyado por el mismo cónsul de Italia en Tánger, lanza constantes suplicatorios de ayuda a Mussolini. Cuando el Duce se aseguró que esta ayuda no iba a traerle problemas con los franceses, envió los aviones que tanto necesitaba Franco para pasar el ejército de África a la península. Franco sabía que cuantas más veces cediera Mussolini a sus peticiones, más difícil le sería al italiano negárselas, y es que había logrado implicarle en un conflicto armado que, en principio, ni le iba ni le venía. Al Caudillo no le gustó nada que los “voluntarios” italianos enviados a la Guerra Española estuvieran bajo mando propio y funcionaran de forma autónoma; así, haciendo uso de sus tácticas dilatorias, contribuyó al descalabro italiano en Guadalajara. Este suceso enfureció a Mussolini que anunció que “ningún italiano volvería a Roma hasta que el Caudillo fuera victorioso”; ya no se podía permitir el lujo de cosechar un fracaso similar, y a la vez, Franco logró poner bajo su mando a las fuerzas italianas.

Tras la Guerra Civil la simpatía se acrecentó, ya que ambos se enfrentaron a problemas similares dentro de sus respectivos países, al tener que lidiar con las rivalidades existentes dentro de sus regímenes, falangistas, monárquicos, católicos y generales el Caudillo y entre la Iglesia, los sindicatos fascistas y los intereses empresariales el Duce. Con este caldo de cultivo llegamos a Febrero de 1941 cuando se produce la cumbre de Bordighera, en esta Franco se encontró a un Mussolini triste y deprimido por los reveses italianos en los Balcanes, tal es así que el Duce trató de disuadir a Franco de su entrada en la Guerra, ya que Franco le expresó que “España desea entrar en la guerra; su temor es entrar demasiado tarde”. Pero como el propio Mussolini dijo a su estado mayor “¿Como se puede impulsar a la guerra a una nación que tiene reservas de pan para un día?”. De los contenidos de la reunión en la época no trascendió nada, solo se publicó la agenda social de la misma y los agasajos que la comitiva española había tenido en Italia y a su paso por la Francia Libre; de echo, las ediciones de ABC y La Vanguardia, consultadas para elaborar esta entrada, dicen punto por punto exactamente lo mismo, es decir, nadie se saltó ni una coma del comunicado oficial.

El “cariño” de Franco a Mussolini quedó de manifiesto cuando el 25 de Julio de 1943 llegaron a Madrid las noticias de la destitución y arresto de Mussolini. Franco lloró mientras contaba los acontecimientos de Roma a su gabinete, aunque Paul Preston afirma que “como era de lágrima fácil, la pena de Franco, casi con seguridad, no era honda”. No obstante Franco siempre habló con afecto de Mussolini, incluso en los años cuarenta y cincuenta cuando el régimen trataba de librarse de su imagen de afinidad con el Eje, transitando del nacionalsindicalismo al nacional catolicismo.

Fuentes: Hemerotecas digitales de ABC y La Vanguardia

miércoles, 17 de febrero de 2010

España ante la II Guerra Mundial. El Informe Carrero

Mucho se ha hablado sobre la intervención española durante la II Guerra Mundial y los motivos que llevaron al régimen de Franco a no involucrarse directamente en el conflicto. Para unos el genio militar y político de Franco evitó el desastre, para otros Hitler impidió que su ansioso aliado repitiera los errores de Mussolini y otros que el alineamiento definitivo de Franco con el Eje no llegó por la maltrecha situación española tras la Guerra Civil.


Lo cierto es que la Operación Félix, la planificada toma de Gibraltar a través del territorio español, fue una operación militar que se llegó a comenzar. Alemania, en connivencia con el gobierno español, movilizó tropas en Francia para la misma y la operación fue acordada en Hendaya por ambos dictadores. Estas tropas tuvieron de trasladarse finalmente para otros menesteres tras la debacle italiana en los Balcanes, y para la incipiente invasión de la URSS de la Operación Barbarroja. Personalmente pienso que en aquellas fechas (1940-41) si Hitler hubiera decidido entrar por España hacia Gibraltar lo hubiera hecho con Franco o sin él.

Pero veamos los hechos de aquellos días; a finales de 1940 la victoria alemana en la guerra era algo que parecía inminente y para el fascismo nacional, España debería tener un papel en el orden europeo que se iba a forjar, por ello los más germanófilos del gobierno de Franco maniobraban para la intervención, no obstante no todo el mundo compartía esa visión de las cosas. El 11 de noviembre de 1940 el Ministro de Marina, Salvador Moreno, encargó un rápido informe, lo necesitaba para un importante Consejo de Ministros al día siguiente, al Jefe de Operaciones del Estado Mayor de la Armada, el por entonces Capitán de Fragata, y futuro Almirante y presidente de gobierno, Luis Carrero Blanco. En el informe, Carrero no oculta las simpatías del régimen pero realiza una fiel radiografía de la situación española, de los condicionantes y consecuencias que una intervención bélica en el conflicto mundial hubieran tenido para nuestro país. Así que voy a resumir algunas de las 21 razones que contenía aquel informe:

  • Inglaterra sigue resistiendo y cuenta con el apoyo económico de EE.UU, y una intervención requeriría que la economía europea no dependiera de ninguna de las dos Américas y habría de ser capaz de autosatisfacerse.
  • El Eje no ejerce control alguno sobre el acceso al Mediterráneo al mantener Inglaterra los estrechos de Gibraltar y Suez.
  • La entrada en el conflicto tendría como una de sus primeras consecuencias el cese de suministros que llegan de América por el Atlántico, debido a la superioridad de la Armada Británica. España tendría que abastecerse por el Mediterráneo, pero el dominio inglés de Alejandría lo impide, solo quedaría el ferrocarril con Alemania, lo cual es insuficiente. En vez de reportar ventajas al Eje, se le ocasionaría un perjuicio al tener que atender las necesidades españolas.
  • España no puede intervenir mientras Suez esté en manos inglesas, una vez que Inglaterra no tenga Suez habrá que inutilizar la base de Gibraltar lo que exigirá la entrada de España en el conflicto.
  • Por tanto una vez caiga Suez en manos del Eje cabe pensar en nuestra intervención, toda vez que los problemas de suministros estarían solucionados a través del Mediterráneo.

Esta primera parte del informe se centró en el como y en el cuando entrar en guerra, lo siguiente es una valoración de las consecuencias que para España tendría esta intervención:

  • Incomunicación por el Atlántico, quedando Canarias y Guinea incomunicadas con la península.
  • Inglaterra, es de esperar que, intentaría hacerse con una base en Azores, Cabo Verde o Canarias.
  • El litoral atlántico español quedaría en vanguardia del dispositivo europeo con Canarias y Guinea fuera del mismo y aisladas.
  • La principal misión española sería mantener el Estrecho de Gibraltar cerrado.
  • Los objetivos españoles susceptibles de ataques ingleses serían las zonas industriales de El Ferrol, Bilbao, Cádiz y las Rías Bajas, estas últimas indefensas y dependientes de la situación con Portugal. Por tanto se recomienda artillar “como se pueda” estas zonas y minar los puertos acelerando la actual fabricación de minas.
  • La armada española es enormemente inferior a la inglesa, por tanto no se podría defender Canarias, “destinar fuerzas como las nuestras para rechazar un ataque de acorazados es destinarlas a ser destruidas”. Los mejores buques españoles databan de los años 20 y habían quedado obsoletos, no se contaba con aviación marítima, ni con ningún buque portaaeronaves.
El panorama no podía ser más desolador, ignoro si este informe calaría en el ánimo del régimen pero sin duda es muy significativo.

Fuente: Diario ABC 1989, colección 50 Aniversario de la II Guerra Mundial

lunes, 28 de diciembre de 2009

España - Alemania en la Segunda Guerra Mundial

Se ha escrito largo y tendido sobre el motivo de la no intervención de España en la Segunda Guerra Mundial, y el por qué no se usó el suelo español para el tránsito de las tropas alemanas hacia Gibraltar. Pero, ¿quien abortó realmente la Operación Félix?, este misterio se ha resuelto hace muy poco gracias a la aparición de un desconocido documento gráfico y a la transcripción de las conversaciones que al más alto nivel se produjeron en la frontera franco-española, un momento de tensión que el mundo no volvió a conocer hasta 1962 durante la crisis de los misiles en Cuba:




- ¡Arto a la Guardia Siví! ¡A ver tu!, ¡el rubito! los papeles del panzer...


- Nein


- Con que "nein" ¿eh? pues me temo que voy a tener que sancionarles e inmovilizarles los vehículos 

-  ¡¡¡¡¡Mein Führer ... !!!!!


- Ni "main firer" ni ostias se me baje del tanque o le saco yo... 

y así gracias al benemérito cuerpo nuestro país se libró de la presencia de las tropas germanas ....

¡¡¡Feliz 28 de Diciembre!!!   ;)

martes, 24 de noviembre de 2009

Orígenes de la Informática (I). La Segunda Guerra Mundial

Voy a dedicar unas entradas a los orígenes de la informática moderna, es decir, máquinas electrónicas, automáticas y programables, por lo que no me voy a retrotraer a los ábacos orientales, ni a las calculadoras mecánicas que surgieron en el XVII como la de Pascal y ni siquiera a los lectores de tarjetas perforadas que la compañía que derivaría en IBM inventó en el XIX para realizar el censo de los EE.UU.

He de reconocer que estas entradas surgen por deformación profesional, y trataré de hacerlas lo más livianas posibles, eludiendo en lo posible los aspectos técnicos que aburrirían a cualquiera que no esté familiarizado con los términos.

Sin más preámbulos. Las computadoras modernas se desarrollan por las necesidades bélicas de ambos contendientes durante el segundo conflicto mundial, así que esta entrada estará dedicada a la alemana Z3 y a la británica Colossus.

La computadora Z3 fue la primera máquina programable y completamente automática, diseñada por Konrad Zuse. Estaba construida con 2300 relés y contaba con una frecuencia de reloj de entre 5 y 10 Hz, que no admiten comparación con, por ejemplo, los entre 2 y 3'2GHz del actual Intel Core i7. El Z3 supuso además una revolución en el diseño de este tipo de dispositivos al adoptar el sistema binario y el uso del álgreba de Boole.

El Z3 fue presentado en sociedad en Berlín el 12 de mayo de 1941 y destruido durante un bombardeo aliado en 1943. Actualmente se puede contemplar una réplica, ensamblada en los 60, totalmente funcional en el Deutsches Museum.

Si comparamos el Z3 con el ENIAC de 1946 (del que hablaré en la próxima entrada) el Z3 utilizaba relés y el ENIAC tubos de vacío, además el ENIAC seguiría siendo decimal y no binario y, lo que es más importante, reprogramar el ENIAC suponía un recableado completo y volver a soldar, mientras que el Z3 leía los programas de tarjetas perforadas. Hoy en día los ordenadores están basados en una arquitectura más similar al Z3 que al ENIAC.

Desgraciadamente el Z3 no pudo tener un desarrollo posterior a la guerra debido a las restricciones que se impusieron a Alemania en materia electrónica.

La máquina Colossus fue diseñada por Tommy Flowers y estaba basada en la idea de máquina universal de Turing. El Colossus Mark I entró en funcionamiento en febrero de 1944 y el Mark II en junio de 1944 llegándose a construir 10 unidades hasta el final de la guerra.

En su construcción se utilizaron más de 1500 tubos de vacío, la entrada de datos era con tarjetas perforadas y los resultados se almacenaban en relés hasta su impresión en una máquina de escribir. Medía 2'25 metros de alto, 3 de largo y 1'2 de ancho.

Las Colossus se utilizaron para descifrar las comunicaciones alemanas generadas por las máquinas Lorenz SZ40/42. Su mayor logro fue la interceptación y descifrado el 1 de junio de 1944 de un mensaje en el que Hitler y el alto mando alemán alertaban sobre un ataque aliado en Calais.

Colossus fue uno de los mayores secretos de la Segunda Guerra Mundial. Por lo que no fue incluido en la historia del hardware hasta hace pocos años. Una vez finalizada la guerra se destruyeron 8 de las 10 máquinas por orden directa de Churchill, y de las otras, una fue desmantelada en los 50 y la décima fue destruida en los 60 junto con todos sus diseños.

jueves, 22 de octubre de 2009

Paddy Pigeon

Conocida es la famosa carrera del ateniense Filípides desde Maratón a Atenas para anunciar la victoria sobre los persas. A semejanza del héroe clásico, nuestro protagonista de hoy formó parte de un batallón de modernos Filípides durante la II Guerra Mundial.

En la II Guerra Mundial, como en todas las guerras, las comunicaciones eran fundamentales. Pero existía el problema de su confidencialidad ya que las transmisiones encriptadas todavía no existían y las ondas de radio eran fácilmente interceptadas.

Para tratar de solventar este problema, la RAF emprendió una selección de personal por las islas Británicas. De esta selección salieron elegidos 30 indivíduos para la difícil labor de llevar mensajes desde el frente a los cuarteles aliados; uno de estos elegidos fue Paddy. Su labor no era sencilla ya que tendrían que vérselas con los Falkens alemanes, especializados en localizar y derribar a los mensajeros de la RAF, los falkens eran mucho más rápidos y estaban mejor armados que sus contrincantes británicos.

El entrenamiento de los Filípides británicos comenzó en la base militar de Ballykinlar, en Irlanda del Norte. Como a toda unidad de élite allí se les sometió a un duro entrenamiento, la prueba final de su preparación consistía en llevarlos en submarino hasta el centro del Mar de Irlanda, donde eran desembarcados y tenían que regresar por sus propios medios hasta su base. Antes de ser enviados al frente pasaron otros tres meses de preparación en otra base del sur de Inglaterra, la de Hampshire.

En Normandía el batallón de Paddy fue asignado junto con las tropas estadounidenses, siendo Paddy el último miembro de su grupo en partir portando las noticias del avance aliado. A pesar de salir el último, fue el primero en recorrer los 515 Km que le separaban de su base de Hampshire, cubriendo la distancia en 4 horas y 50 minutos, sorteando por el camino a los rapidísimos falkens alemanes. Esta hazaña le supuso a Paddy la concesión de la Medalla Dickin.

Tras la guerra Paddy volvió a su pueblo natal de Irlanda del Norte, Carnlough, donde llevó una vida tranquila, muriendo en 1954 a la avanzada edad de 11 años. Su vida sirvió de inspiración para un libro infantil escrito por Gail Seekamp e ilustrado por Sean Aherneen.

Al cumplirse este año el 55 aniversario de su muerte, su pueblo le rindió un merecido homenaje.

Por si alguien no se ha dado cuenta, Paddy fue una de las palomas mensajeras que desembarcaron con los soldados aliados el Día D en Normandía, y los poderosos falkens alemanes eran halcones entrenados para interceptar a dichas palomas.

Fuente: Diario 20Minutos (16/09/09)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Mal momento para caer al agua

Un crucero en aguas tropicales, o una estancia en una isla perdida del Pacífico puede ser el sueño de muchos, pero cuando ese viaje se da en medio de una guerra y en compañía no deseada. La a priori ensoñación, puede transformarse en la peor de las pesadillas.


El naufragio del USS Indianápolis

En la medianoche del 30 de julio de 1945, un submarino I-58 de la Armada Imperial Japonesa disparo dos torpedos contra el barco de la Armada Norteamericana USS Indianápolis, el primero hizo desaparecer la proa, el segundo impactó inutilizando el sistema eléctrico, eliminando cualquier posibilidad de enviar un SOS. El barco se hundió en doce minutos. De las 1196 personas a bordo, unas 300 se hundieron con el buque y las restantes 900 cayeron al mar sin botes salvavidas y sin comida ni agua.

Esos marineros no sabían que no se había notificado al Comando en Jefe del Pacífico acerca de la presencia del Indianápolis en la zona. El barco regresaba de la entrega de una carga tan secreta que ni el mismo capitán conocía, un cargamento que cambiaría la guerra, se trataba del resultado del Proyecto Manhattan: el uranio enriquecido para la bomba que el Enola Gay dejo caer sobre Hiroshima.

Al amanecer del primer día los tiburones aparecieron. Unos pocos tiburones tigre que comenzaron a rodear a los náufragos.

A media tarde cientos de escualos infestaban las aguas. Los marineros, cada vez que uno de los tiburones comenzaba el ritual del circulo (comportamiento común de ataque del tiburón tigre) comenzaban a patalear y a gritar esperando asustar a los tiburones.

Al tercer día la situación se complicó aún más. Además de aumentar el número de tiburones, algunos náufragos comenzaron a beber agua salada. Lo que produjo en algunos de ellos alucinaciones que los llevaron a alejarse de los grupos para ahogarse y ser devorados.

A las 11 de la mañana del cuarto día, el teniente Wilbur Gwin al mando de un bombardero PV-1 Ventura (sin duda un nombre muy apropiado a la situación) descubrió a los náufragos de forma accidental. Reportó el incidente y la localización a su base con el siguiente mensaje ¡muchos hombres en el agua! A la base le costó reaccionar ya que no constaba la presencia de ningún barco en esa zona, pero ante la insistencia del teniente Gwin la base envió un hidroavión PB-Y Catalina al mando del teniente Adrian Marks, quien en pleno vuelo solicitó al destructor USS Doyle que acudiera al lugar. El capitán del Doyle decidió dirigirse sin esperar autorización. El teniente Marks descubrió una escena patética: los náufragos estaban siendo atacados por tiburones y las muertes se daban minuto a minuto.

La tripulación del avión comenzó a arrojar botes salvavidas, pertrechos y alimentos. Y desobedeciendo ordenes expresas de no amerizar, el teniente Marks descendió y comenzó el rescate de los que estaban separados del grupo. En ese momento el teniente cobró conocimiento de que los náufragos eran tripulantes del Indianápolis.

Al anochecer, el teniente Marks seguía rescatando marineros. Una vez llena la capacidad del avión comenzó a atarlos con cuerdas de paracaídas al fuselaje y a las alas. Marks y su tripulación pudieron salvar a 56 hombres. En plena oscuridad llegó el USS Doyle, paró maquinas y comenzó a transportar a los hombres que Marks tenía en su ya inutilizado avión.

Despreciando su propia seguridad el Doyle encendió sus faros para orientar a los náufragos hacia el barco.

Novecientos hombres cayeron al agua el 30 de julio, el 3 de agosto fueron rescatados trescientos dieciséis.

La Batalla de la Isla Ramree

La batalla comenzó con la Operación Matador, para capturar el puerto de Kyaukpyu situado en la isla Ramree. Para ello la Marina Real Británica asignó un acorazado y un portaaviones para proporcionar apoyo a la fuerza de desembarco.

El 21 de enero de 1945 el acorazado Queen Elizabeth abrió fuego, mientras que aviones del portaaviones Ameer actuaban como observadores. También se sumaron al bombardeo el crucero ligero Phobe, junto con B-24 Liberators y P-47 Thunderbolts de la RAF. Las tropas de asalto desembarcaron sin resistencia y aseguraron la cabeza de playa.

En Ramree desembarcaron las brigadas indias 4º, 26º, 36º y 71º. Cuando la Infantería de Marina flanqueó un punto fuerte japonés, sus novecientos defensores abandonaron la base y fueron a unirse al mayor batallón de fuerzas japonesas que permanecía en la isla. La ruta obligó a los japoneses a cruzar 16 kilómetros de manglares. Mientras trataban de abrirse paso por los espesos bosques, las fuerzas británicas rodearon la zona. Atrapados en el barro, los japoneses empezaron pronto a sufrir, enfermedades y la presencia de un gran número de escorpiones, mosquitos y miles de cocodrilos de agua salada.

Los llamamientos de rendición de los británicos fueron ignorados por los japoneses. La infantería de marina rodeaba el perímetro y abatía a todo japonés que intentaba escapar, mientras en el pantano morían cientos de soldados víctimas de la falta de alimentos, agua potable y devorados por los cocodrilos. Entre los testigos se encontraba el naturalista Bruce Wright.

Cuando los británicos penetraron en el pantano, de los novecientos soldados que habían huido capturaron solo a veinte.

Fuentes:
Mundo Historia (www.mundohistoria.com)
Wikipedia
www.todotegusta.com