jueves, 28 de febrero de 2013

Cospedal. El azote de Dios.



A lomos de su negra mantilla y armada con afilada peineta, cabalga por los campos castellano manchegos, ella, Dolores la huna, reina de los peperos.



En su afán de gloria y en virtud del derecho de conquista no ha tenido reparos en arrasar con todo lo que se le ha puesto por delante, todo aquello que no encaja en su secta neo-liberal ha sufrido las consecuencias.



La educación pública, esa que forma ciudadanos y no súbditos, que es lo que ella anhela. Se han cerrado escuelas rurales y se han recortado plantillas.



La sanidad pública un gueto igualitario que es una abominación a los ojos de la reina huna, también está sufriendo su ira divina, cierres de plantas y hospitales sacrificados en holocausto en el altar del dios Capio.



Privatización de montes públicos, para trocar el patrimonio de todos en el solaz de unos pocos elegidos, la naturaleza es para disfrute de la élite no para el aprovechamiento de los villanos.



Pero nada sacia su sed de sangre, ahora les ha tocado el turno a los Parques Arqueológicos, el último que quedaba abierto, el de Segóbriga echa el cierre a la espera de una próxima privatización, como Carranque, Alarcos y Recópolis ¿Qué quiere? ¿Reconvertirlos en una Terra Mítica de turno?. Sin importarle la gran labor que han llevado a cabo estos parques en la divulgación de nuestra historia, la investigación del pasado, ¡con todo lo que queda aún por aprender!



Tras ella, tras Cospedal, tras el azote de Dios, tardará mucho en volver a crecer la hierba.

Para saber más y mejor:

http://terraeantiqvae.com/group/patrimonioarqueolgico/forum/topics/no-al-cierre-de-segobriga?xg_source=activity#.US8RmeulDL
 

viernes, 8 de febrero de 2013

El doping



En los últimos tiempos el mundo del deporte anda revuelto por las manchas del doping, casos como el de Ben Jonhson y ultimamente los de Lance Armstrong o la Operación Puerto nos muestran la cara menos amable del deporte profesional. Todos intuimos, por multiples razones, que el deporte profesional no es sano para el que lo practica, pero es una actividad que puede reportar enormes beneficios tanto económicos como de reconocimiento personal y social, y esto hace que algunos se dejen llevar por el lado oscuro. Todo este tema del doping nos aparece en el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad ¿por que?, muy sencillo es cuando el deporte se convierte en un fenómeno de masas. Pero esto no es realmente cierto, y para ello tenemos que echar la vista atras ¿en que época el deporte fue tambien un fenómeno de masas y sus campeones jaleados como si fueran semidioses?, así es, me estoy refiriendo a la antigüedad clásica, a Grecia y Roma.

Y es que en aquellos años los deportistas alcanzaron un estatus similar al actual. El deporte formaba parte del día a día de aquellas sociedades. Lo que originó la desaparición del deportista aficionado de las grandes competiciones y la generación de una élite de deportistas profesionales. Y es que se calcula, hay quien se ha tomado la molestia de echar las cuentas, que una victoria olímpica en la antigüedad suponia un premio equivalente a casi medio millón de dólares actuales, si a esto le añadimos otras recompensas en especie como casas, exenciones fiscales o del servicio militar, el cocktail está servido. El soborno y el engaño se propagaron como un reguro de pólvora. Y ¿que mejor engaño que la ingestión de sustancias que mejoraran los resultados? Claro que los brebajes que bebian esta gente hoy en día nos hacen, como poco, esbozar una sonrisa, ya que estos tenían los sujerentes nombres de "Sangre de Hefesto", "Hueso de Ibis" o "Semen de Hercules", unos nombres muy grandilocuentes para lo que realmente eran, es decir, ajenjo, espino y hoja de mostaza respectivamente. Claro que también habia quien consumia testículos de perro e incluso los que arriesgaban su vida extirpandose el bazo, en la creencia que eso aumentaba su rendimiento.

Pero nuestros atletas de entonces no solo recurrian a sustancias, también buscaban la ayuda mágica de los amuletos, así creian, por ejemplo, que las patas de los reptiles les proporcionaba mejor flexibilidad y una zancada más amplia, también recurrian a los conjuros y los hechizos a fin de asegurarse una plaza en podio. Esto, que ahora nos parece de los más vanal, en aquellos años tenía su aquel, ya que aquellos hombres eran muy supersticiosos y la creencia en la ayuda mágica les hacia aumentar su rendimiento, y es que “la fe mueve montañas”. Tal es así que en los juegos olímpicos estaban prohibidos y si los pescaban en una de estas prácticas eran descalificados y su reputación se hundia para siempre. Así que todo esto, evidentemente, se hacía en la mas absoluta clandestinidad, lo que produjo la aparición de redes ilegales de tráfico de sustancias y amuletos, es decir, exactamente igual que ahora.

¿Cuando finalizó todo esto?, pues cuando el deporte perdió su papel social y con su prohibiciòn por Teodosio. A partir de entonces lo más parecido al deporte profesional lo tenemos en las justas de los caballeros medievales.

Y asi llegamos al año 1886 cuando un ciclista británico murió en la Paris-Burdeos por una sobredososis de trimetilo, que es una sustancia química que se usa, entre otras cosas, en soldaduras, como conservante de madera o como disolvente de resinas, pinturas y barnices.

Asi que, vemos que en todas las épocas el dinero y la gloria terminan por corromper el espíritu del hombre, y esa imagen que tenemos de los atletas clásicos de seres rectos y puros tiene algún que otro clarooscuro.

Fuentes:

www.efdeportes.com 

www.buenastareas.com

www.ochavada.com 

www.monografias.com
www.m-x.com.mx

m.ilustradordigital.es