miércoles, 1 de febrero de 2012

Henri Désiré Landru

Henri D. Landru
Henri Désiré Landru, hijo de una costurera y un fogonero nació en 1869. Su infancia fue de lo más convencional, destacando en el colegio por su inteligencia. 

En 1899 Landru solo tenía un objetivo en vida "vivir sin dar ni clavo". Sin embargo no contaba con tener que casarse con una prima a la que dejó embarazada y con la que terminó teniendo cuatro hijos.

Al poco de su matrimonio comenzó a ganarse la vida honradamente como vigilante y administrativo. Pero esos modestos ingresos no llenaban las aspiraciones de Landru. Inquietud que le llevó a realizar pequeñas estafas, las cuales tuvieron como consecuencia el dar con sus huesos en la cárcel. Este hecho motivó que su padre se ahorcara abrumado por la vergüenza en la Boix de Boulogne.

En 1909 contestó al anuncio de la acaudalada viuda Madame Izoret, que ofrecía su fortuna a un hombre que la hiciera compañía. Henri se presentó ante ella con falsas y lisonjeras promesas que le facilitaron echar el guante a 20.000 francos. La dama no tardó en denunciarle por estafa, denuncia que le llevó de nuevo a la cárcel. Puede que durante esta estancia en prisión fuera cuando empezara a refinar su modo de proceder ante estas damas, llegando a la conclusión que el fallo fue dejarla viva.

En 1914 cuando estalla la I Guerra Mundial los planes de Landru se vieron impulsados por la gran cantidad de viudas de guerra que empezaban a poblar Francia. Y es que algunas habían quedado como herederas de pequeñas fortunas.

Se dedicó a incluir anuncios en la prensa con promesas de matrimonio, el que mejor resultado le dio fue uno insertado en Le Journal en el que decía:
"Viudo, dos hijos, cuarenta y tres años, solvente, afectuoso, serio y en ascenso social desea conocer a viuda con deseos matrimoniales".

Se dice que recibió centenares de respuestas, de las que descartó a las que no tenían dinero. Su primera víctima conocida fue Jeanne Cuchet, una viuda de 39 años con un hijo de 17 (André) y unos 5000 francos en el banco. Les embaucó haciéndose pasar por Raymond Diard, inspector de Correos de la localidad de Lille, lugar que habría abandonado debido a la ocupación alemana, al chaval se lo ganó con la promesa de conseguirle un trabajo en la administración. Se instalaron en una villa en Vernouillet y desde enero de 1915 nunca más se les volvió a ver. 

Su segunda víctima fue madame Laborde-Line, con la que se hizo pasar por el agente secreto Dupont. Cuando se apropió de todos sus ahorros madame Laborde-Line también desapareció.

Para disfrutar tranquilamente de sus “ganancias” tomaba la precaución de cambiar a menudo de residencia, pero esto suponía el estar dando demasiadas y continuas explicaciones, a caseros, vecinos y esposa. Así que decidió alquilar una casa en Gambois a la que llamó “Ermitage”, de esta manera no tenía que ir trasladándose con toda su familia “legal”, ni dando explicaciones a nadie. A esta villa siguió llevando viudas a las que hacía desaparecer incinerándolas en el horno de la casa.

Sus andanzas terminaron al ser reconocido en plena calle por la hermana de madame Duisson, una de las mujeres desaparecidas.
Ilustración de Landru camino de la Guillotina

Durante el registro de la casa, la policía encontró 295 huesos humanos 
semicarbonizados, un kilo y medio de cenizas y 47 dientes de oro que guardaba en un cajón. También se encontró una agenda donde tenía registrados los nombres de 11 personas, cuatro de las cuales correspondían con desapariciones constatadas. En un alarde de organización tenía contabilizados todos sus gastos, incluso los de los billetes de tren entre París y Gambais. También averiguaron que había vendido ropa, muebles y enseres de las víctimas, se ve que además de asesino sin escrúpulos era un poco tacaño.

Finalmente tras dos años de juicio fue condenado por el asesinato de 10 mujeres y del hijo de la primera, aunque algunos cálculos de la policía subían esa cifra a un intervalo de entre 117 a 300 víctimas. Landru reconoció las estafas pero no los asesinatos, algo que no le libró de la guillotina el 25 de febrero de 1922 en Versailles.

La prensa no tardó en trazar el paralelismo de Landru con Gilles de Rais, mariscal de Francia, que en el siglo XV fue ejecutado por el secuestro, tortura y asesinato de decenas de hijos de campesinos y que pasaría a la Historia como Barba Azul.

La vida de este asesino en serie de mujeres fue llevada al cine por Claude Chabrol, y también sirvió de inspiración a Chaplin en su película Monsieur Verdoux.


Fuentes:
Wikipedia
Asesinatos en la Historia, suplemento de la revista Historia y Vida.



19 comentarios:

Cayetano dijo...

Menudo pajarraco el Landrú.
¿Qué le verían las mujeres?
Lo que hace el querer vivir sin dar un palo al agua. Otros son más finos y se casan con infantas. Jejeje.
Un saludo, maese José Luis.

La Dame Masquée dijo...

Pues monsieur, no sé qué le verían, pero mire que ligaba el hombre. La verdad que ni el retrato ni el anuncio parecen justificar nada especial. En realidad da bastante repelús, y creo que lo daría aun sin saber nada.

Feliz tarde

Bisous

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Un pájaro de cuidado Cayetano... y puestos a elegir mejor casarse con infantas que matar viudas... ya se sabe que el dinero solo hay dos formas de conseguirlo, robándolo o casándose con el.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama los estándares de belleza no eran los mismos que ahora, ni en las señoras ni en los señores... por lo que se ve del amigo Landru.

PACO HIDALGO dijo...

Todo un tunante de la época. Y le fue bastante bien por lo que se ve, tenía gancho con las mujeres, sabía embaucarlas y rebañarles todo lo que tuviesen, sobre todo a las ricas viudas. Un abrazo, José Luis.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Es lo que tienes estas cosas Paco que al final se le va a uno la cabeza... en este caso se le fue de las dos maneras posibles mental y físicamente.

CarmenBéjar dijo...

Un asesino en sewrie en toda regla, como se le clasificaría en la actualidad. La verdad es que distan mucho los 10 cadáveres que se le atribueron en su día a los 117 o 300 que se le achacan. Y eso que entonces no existía C.S.I. Demasiado mérito tenían los detectives de entonces para echar el guante a estos pajarracos, como les llama Cayetano.
Saludos

◊ Dissortat ◊ dijo...

Pues era feo de cojones, con perdón, pero sabría camelarse bien a las féminas.

Escalofriante historia.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Afortunadamente no fue muy precavido a la hora de eliminar pruebas que le inculparan y pudo ser atrapado, aunque cuando ya era tarde para muchas de sus víctimas. Un abrazo José Luis.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmen: Pues si tenían su merito los policias, aunque en este caso si no es por la casualidad de aquel encuentro callejero... no se yo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dissortat... si es que al final es la labia lo que importa...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

DLT... supongo que pecó de exceso de complejo de impunidad.

Ascanio Mendoza dijo...

En el puerto de Valparaiso de Chile tambien tuvimos a un ciudadano frances que se transformo en asesino serial y que hacia llamar Emilio Dubois... Otra historia interesante!!!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Ascanio... pajarracos de esta calaña desgraciadamente se dan en todos lados. Supongo que es inherente a la condición humana el parir de vez en cuando animales de este tipo.

Xibeliuss Jar dijo...

Uf, que desasosiego. Sí, supongo que está en la naturaleza humana que de vez en cuando surjan ejemplares como este Landrú, pero, caray, más vale no encontrárselos.
Saludos

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Así es Xibeliuss... mejor no encontrarse con personajes así, entre otras cosas porque es muy difícil reconocerlos y te pillan con la guardia baja.

belen dijo...

Interesante historia.....
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Un saludo,
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POLDAYAK dijo...

Supongo que su mérito radicaba en la palabra, incluso en la lisonja, porque movida por la curiosidad he mirado más fotos en Google-Imágenes y al bueno de Landrú no había por donde cogerlo, la verdad.

Cada vez me gusta más tu blog amigo mío.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Eso opino yo Poldayak que este tipo tenía que tener un piquito de oro...

Y gracias por tus alabanzas al blog ;)