miércoles, 24 de noviembre de 2010

Barnes Wallis

Casi en cualquier película que trate la II Guerra Mundial, El Día más Largo, Un puente demasiado lejano, Los Cañones de Navarone, Salvad al soldado Ryan, El Hundimiento, ... las tropas alemanas tienen siempre un distintivo común, los bunkers, esas estructuras semienterradas de hormigón, que albergaban armas de todo tipo, desde nidos de ametralladoras, artillería, , bases de submarinos, puestos de mando, etc, etc... y que tantos quebraderos de cabeza dan a los protagonistas de dichas películas,  y es que los alemanes usaron el hormigón mucho y bien.

Y es en la lucha contra estas fortificaciones en la que destacó nuestro protagonista de hoy, Barnes Wallis, y eso que no pisó nunca un campo de batalla.

Wallis, que nació un 27 de Septiembre de 1887, llegó a ingeniero gracias a las becas que le fueron concediendo, y es que el nacer en una familia numerosa y pobre es lo que tiene.

Wallis trabajaba para la empresa Vickers Armstrong, como ingeniero aeronáutico, y a comienzos de la guerra publicó un libro titulado "Estudio de un método para atacar al Eje", en él desgranaba un plan de ataque a la industria alemana, ya que sería esta el motor de todo el esfuerzo bélico del Eje. Este libro que podría perfectamente haber pasado sin pena ni gloria dada la temática técnica que trataba, llamó la atención del Comando de Bombardeo Estratégico de la RAF.

Así llegamos a 1943 cuando la guerra comenzaba su penúltimo viraje, y Alemania era ya un territorio vulnerable, cuando se plantea el atraque a la cuenca industrial del Rurh. Para ello la RAF piensa en atacar las grandes presas hidroeléctricas de la zona. Para conseguir, por un lado, la perdida por parte de Alemania de una de sus grandes fuentes de energía, y por otro inundar e inutilizar las zonas industriales, que quedarían totalmente anegadas.

Este plan, tan sencillo sobre el papel, tenía una enorme dificultad técnica, y es que estas presas hidroeléctricas estaban fuertemente defendidas, con gran concentración de baterías antiaéreas, dirigibles de defensa, y los pantanos contaban con mayas de protección antitorpedos, por lo que un ataque convencional se hacía francamente complicado.

Para ello el mando de bombarderos de la RAF recurrió a Barnes Wallis, el cual encontró la inspiración en un divertimento infantil, como es el tirar piedras contra la superficie de un estanque y hacer que reboten. Claro que para que el ataque surtiera efecto, la piedra había que sustituirla por una bomba de grandes dimensiones. El diseño de Wallis, consistió en una enorme bomba cilíndrica llamada Unkeep, que se haría girar en el interior del avión hasta las 500 rpm para ser soltada a baja altura sobre la superficie del agua, de tal forma que fuera saltando sobre las mallas antitorpedos hasta la presa, donde se hundiría y haría explosión en la base de la misma por medio de un sistema de presión hidrostática.



Para esta misión fueron seleccionados 133 hombres que recibieron el, poco original, nombre de Escuadrón X. Estos volarían con sus bombarderos Lancaster, modificados para albergar al ingenio de Wallis, hacia las presas alemanas y tratar de lanzar su bomba en el momento preciso y en lugar apropiado, algo que no era nada sencillo.

El 7 de febrero de 1943, por fin se autorizó la misión, y fueron seleccionadas como blancos las presas de Möhme, Eder y Sörpe. Para ello despegaron 19 bombarderos de los que llegaron a su destino 12. El resultado de la misión no llegó a ser del total agrado del mando aéreo por la pérdida de  un total de 8 aviones y 53 tripulantes. A pesar de ello consiguieron destruir las presas de Eder y Möhne, que supusieron grandes daños en las infraestructuras viarias e industriales de Ruhr, en el lado negativo los 1300 muertos, muchos de ellos mano de obra esclava de los nazis. Alemania tardó un año en volver a tener medianamente operativa la zona. Como nota curiosa, la escuadrilla que realizó este bombardero, la 617 de la RAF, eligió tras esta misión el lema de Luis XV, APRÈS MOI, LE DÉLUGE, es decir, "después de mi, el diluvio".

Pero la colaboración de Wallis con la RAF, no terminó aquí, ya que de él nacieron dos de las grandes bombas perforadoras de la guerra, consideradas como un prodigio de la aerodinámica, las llamadas Tallboy, de 6Tm, y Grand Slam, de 10Tm. Que fueron utilizadas como revienta búnkeres, en el ataque a bases de submarinos, en el hundimiento del acorazado Tirpitz, y en el Pacífico las utilizó la USAF para el ataque a comboyes japoneses.

Tras la guerra, Wallis siguió trabajando como ingeniero aeronáutico, siendo uno de los primeros en trabajar sobre aviones de geometría variable, lo que le llevó a participar en su último gran proyecto el Concorde.

Esta entrada va dedicada a mi compañero de trabajo Dani Peral que me contó la historia de las bombas rebotadoras. Los detalles más técnicos están sacados de la inestimable Wikipedia.

16 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Mire qué bonito, consagrar una vida a inventar bombas virgueras. Menos mal que finalmente pudo pasar a trabajar con aviones. Aunque claro, despues de lo de las bombas que rebotaban igual le resultaba un poco soso.

Feliz dia

Bisous

Aldus dijo...

Excelente entrada y excelente blog. La bomba rebotadora fue sólo una de la maravillas tecnológicos que se vieron durante la guerra mundial, pero es seguramente una de las más originales.

Daniel dijo...

A mi lo que mas me impresionó fué no solo la originalidad de las bombas "rana", si no la técnica para lanzarlas. Para evitar ser detectados fácilmente, el ataque a las presas se hacía en plena noche, volando a ciegas tan sólo con la brújula y un mapa. Al llegar a la presa tenían que sobrevolar el agua a 20m de altura para lanzar la bomba, y el altímetro no era lo suficientemente preciso para eso. Así que utilizaban 2 focos cuyos haces coincidían al estar a 20m de altura del agua. Y para saber el momento de lanzar la bomba, también usaban referencias "a ojo", hacían coincidir los lados de la mira de bombardeo con las torres de la presa para saber el momento exacto del lanzamiento...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama, yo creo que el hombre trabajó en lo que le encomendaron... y como bien dices, mejor aviones de pasajeros que sirven para unir que bombas q sirven para matar...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Aldus,

Gracias por tu comentario... como bien apuntas durante la Guerra se desarrolló mucho el ingenio... a la fuerza ahorcan...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Daniel....

la maniobra era complicada... y como bien dices lo de las bombas rodantes era solo uno de los problemas a superar...

Cayetano dijo...

Qué curioso: bombas que rebotan hasta alcanzar su objetivo. Detrás de toda guerra hay un cuerpo de hombres inteligentes que diseñan planes impensables, como el caso que nos traes hoy.
Un saludo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano... a mi me hubiera gustado ver la cara de los militares cuando les presentó el proyecto por primera vez...

PACO HIDALGO dijo...

Siempre es en períodos de crisis, de guerras, cuando más ha evolucionado la ciencia, tanto la médica, como la industrial o la bélica, y este magnífica entrada no es más que un ejemplo más del progreso, cuando no hay nada ni tiempo que perder. Buenísima y documentadísima entrada. Saludos.

CAROLVS II, HISPANIARVM ET INDIARVM REX. GABACHORVM MARCHIO ET LIBERA ILUSTRATIONE ECCLESIA CARDINALIS dijo...

Un moderno ingeniero militar, el Vauban del siglo XX...muy interesante, no conocía su historia.

Un saludo.

CarmenBéjar dijo...

La guerra acelera el pensamiento humano en todo lo que se refiere a destrucción y muerte. Ojalá no hiciesen falta las guerras...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Gracias Paco por tu comentario... la urgencia de la guerra hizo que se avanzara mucho y rápido en muchos aspectos...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carolus... siempre es un placer sorprender a un crack como tu... :)

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Amén Carmen...

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Si no fuera por la tragedia que supone una guerra y sus muertos, la ocurrencia de lanzar bombas como si fueran piedrecillas planas sobre la superficie de un estanque tendría su gracia. En fin, parece que los resultados no fueron todo lo buenos que se esperaba. Tampoco el Concorde tuvo un gran final, por cierto. Un saludo, José Luis.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

DLT, resulta extraña la reacción del mando aéreo, ya que los resultados parece que no fueron tan malos... En cuanto al Concorde, yo creo que el mayor problema fue la viabilidad económica, ya que el accidente no fue un problema del avión, sino provocado por un impacto externo...

Saludos...