miércoles, 30 de enero de 2013

Segóbriga


Desde que comencé el blog tengo una cuenta pendiente, y esa cuenta se llama Segóbriga. Como conquense tenía la necesidad de traerla al blog pero nunca encontré la forma, el modo o el tiempo adecuado. La escusa me la da el que este pasado fin de semana volví a recorrer las ruinas de esta antigua ciudad de la Manchuela conquense.

Vista de las Ruinas de Segóbriga

 Cuando se visitan este tipo de sitios uno tiende a imaginarse “como era”, pero a mi Segóbriga me produce un efecto distinto, no se si nostálgico. Y es que, lo que me viene a la mente es el como vieron su ciudad sus últimos habitantes, ¿eran conscientes de la grandeza pasada del lugar? ¿Llegaron a sentir añoranza del esplendor pasado? ¿Murió allí su último habitante o ya se había trasladado a otro sitio?

Su nombre, que evoca los tiempos celtas prerromanos, nos dice por un lado que Sego- quiere decir Victoria y –briga, ciudad/fortaleza, ¿sabría aquel ultimo segobrense que nació en la Ciudad de la Victoria o en la Ciudad Victoriosa? La ciudad que venció a todo excepto al paso del tiempo.

Y es que aquel castro celtibérico estuvo habitado desde la Edad del Bronce, fue arrasado por las Guerras de Sertorio, pero resurgió de sus cenizas, tal y como lo relató Estrabón. Esta Segóbriga, aliada de Roma, fue también atacada por Viriato, y hubo de hacerlo dos veces ya que la primera vez fracasó.

Y fue Plinio quien su Naturalis Historia puso a Segóbriga en el mapa del Imperio, refiriéndose a ella como caput Celtiberiae (cabeza de Celtiberia) y es que en esa época la ciudad fue muy próspera gracias a las minas de Lapis Specularis, una variedad de yeso cristalizado translúcido que se usó como vidrio para las ventanas y que se exportaba desde el puerto de Cartagena a todo el Imperio. Plinio nos dice que se extraía de minas localizadas en “100.000 pasos alrededor de Segóbriga”.

En tiempos de Augusto se convirtió en municipium, no se si en esto tuvo algo que ver el segobrense Marcio Porcio, que fue secretario del emperador. A partir de este momento es cuando nace la Segóbriga monumental que se extendió hasta la dinastía Flavia. La ciudad había alcanzado su cenit. Pero duró poco, se sabe que en el siglo IV sus grandes monumentos estaban ya abandonados. No obstante siguió siendo una gran ciudad, en época visigoda los obispos de Segóbriga asistieron a varios de los Concilios de Toledo.

El eclipse total vino con la invasión musulmana, aunque también de esta época data su última gran obra, una fortaleza islámica en la cima del cerro, el lugar donde hubo de estar la antigua acrópolis.

Tras la reconquista aún persistía allí una pequeña población rural, pero que incluso había perdido hasta su antiguo nombre, en aquella época se llamaba ya Cabeza de Griego, nombre con el que se conoce el cerro donde está ubicada. La población dependía de Uclés, y allí fueron muchos de sus antiguos sillares para que se construyera el convento-fortaleza que estaba llamado a ser la sede del Maestrazgo de la Orden de Santiago.

Su población poco a poco había ido trasladándose a la vecina Saelices, lugar en el que manaba la fuente que abastecía de agua potable, a través de un acueducto, a la vieja Segóbriga.

Y es en este punto cuando entra en mi mente aquel hipotético segobrense que cerrando su casa partía dejando para el futuro los restos de lo que aquello fue.

Imagino que su despedida comenzaría en lo alto del cerro, desde la antigua acrópolis ahora ruina del pasado musulmán, allí vería el paisaje, un paisaje que no ha cambiado prácticamente nada hasta nuestros días. Descendiendo hasta las viejas termas monumentales con su magnífica palestra, justo al lado de la casa del procurador minero y sus ajados mosáicos, para luego recorrer el aula basilical y el foro, aquel que se enlosó gracias a la donación de Proculus Spantamicus y así quedo grabado en piedra para la posteridad.

Palestra de las Termas
Mosaico de la casa del Procurador

Foro

Aula Basilical
 
Giraría entonces hacia la izquierda dejando a mano derecha el criptopórtico, aquella construcción que elevó el porticado del foro y cuyo subterráneo albergó el archivo de la ciudad. Enfilaría la puerta principal de la muralla con la magnífica mole del anfiteatro al frente, donde en sus tiempos 5.500 espectadores jalearon a sus gladiadores, miraría luego a su derecha para ver por última vez el teatro, donde tantos actores llevaron las grandes obras clásicas.

Anfiteatro
Grada del Teatro
 Tomaría el camino de Saelices, pasando ante lo que fué la basílica visigoda para terminar cruzando la arena del circo, arena que en su construcción arrasó con la necrópolis celtíbera. ¿Sería toda aquella ruina motivada por el despecho de aquellos que allí reposaban y que fueron removidos de su eterno descanso para divertimento de los vivos?

Basílica Visigoda

Circo

Necrópolis


16 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Un lugar que aún no conozco y debería haber visitado ya. Excelente teatro y excelente reportaje. Saludos cordiales.

Cayetano dijo...

Una localidad que no descarto visitar, porque es una mirada hacia nuestro pasado, hacia lo que fuimos. En su día, lleno de esplendor y de gloria y con el tiempo, casi presa del olvido. Aquí más cerquita tenemos las ruinas de Carranque, más modestas pero también significativas de aquellos días de esplendor romano.
Un saludo.

Xibeliuss Jar dijo...

Estuve en Segobriga hace tiempo y salí encantado. He de reconocer que yo también intenté "ver" la ciudad en sus momentos de mayor esplendedor.
Me ha gustado mucho tu planteamiento y el reportaje fotográfico.

Saludos

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Paco,

El teatro no es el de Mérida ni mucho menos pero esta muy bien, además sigue en usos gracias al certamen de teatro clásico para jóvenes

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano, sobre Carranque comentar que me dijeron en Segóbriga que está actualmente cerrado al público a la espera de redefinir su modelo de gestión, que cuando lo dice un gobierno del PP quiere decir privatización

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Muchas gracias Xibeliuss... Como dice aquel me llena de orgullo y satisfacción tu comentario....

◊ dissortat ◊ dijo...

Hermosas ruinas y muy buenas fotos.

Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Gracias Dissortat

CarmenBéjar dijo...

Bucólica visión la del último habitante de Segóbriga cerrando la puerta de su casa y abandonando el pueblo de sus mayores. Quizá la respuesta a esa pregunta, cómo fue la despedida y por qué, esté más próxima a nosotros de lo que no sparece. Sólo hay que mirar a los pueblos que hoy día se están deshabitando porque sus habitantes se marchan a otros lugares más prósperos, pero también hay que hacerse cargo de las miserias de otros tiempos en los que la guerra, las epidemisas y la pobreza de los campos estaban a la orden del día.
Un saludo

Juan dijo...

Buena entrada, sobre todo si viene de un conquese como tú. Ese conjunto arqueológico me fascinó desde que supe de su existencia y desde que pude visitarlo allá por los años finales de los 80. Especialmente me llamaron la atención los graderíos del anfiteatro.
Saludos José Luis.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Si ahora vivimos un proceso parecido con los pueblos, entonces lo q perdieron población fueron las ciudades

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Juan, pues el anfiteatro está en reconstrucción y miedo me da como lo van a dejar

La Dame Masquée dijo...

Pues mire qué interesante excursión por un lugar que aún no conozco. Ahora ya puedo decir que lo conozco un poco, aunque no haya pisado por allí.

Feliz fin de semana

Bisous

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama, como siempre en estos casos, solo puedo decir que será usted muy bien recibida por mi tierra, y si la entrada la ha servido para hacerle conocer un poquito mejor uno de sus rincones me doy por muy bien pagado... Buen fin de semana también...

Ambar dijo...

No conozco el lugar pero eres tan descriptivo que me han entrado muchas ganas de contemplar su arqueologia.
Un saludo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Ambar... Seguro que no te arrepentirás si tienes la oportunidad, como decía en otro comentario, evidentemente no es Mérida, que fue capital de provincia, Segóbriga era una ciudad de tamaño medio, pero tiene su encanto