jueves, 17 de enero de 2013

Esteban Jamete, borracho, blasfemo, asesino y artista


Etienne Jamet, Esteban Jamete como era y es conocido en Cuenca, nació en 1515 en Orleans (Francia) por lo que era paisano de Juana de Arco. Desde pequeño dio muestras de su talento artístico y también de su mal carácter. Su padre le introdujo en la cantería y la albañilería, pero el chaval se deslizó más hacia la escultura y la pintura.

Con 20 años se vino a España y en poco tiempo dejó muestras de sus habilidades trabajando para algunos de los grandes arquitectos del momento, tales como Siloé, Vandelvira o Covarrubias en localidades como Medina del Campo (Palacio de Dueñas), Carrión de los Condes, Valladolid, Madrid, Úbeda (Sacra Capilla del Salvador), Baeza (capilla de los Benavides), Sevilla, Toledo (Sillería del Coro), etc... Precisamente fué su relación con Covarrubias en Toledo fue lo que hizo que el obispo de Cuenca Sebastián Ramírez de Arellano lo fichara en 1545 para la catedral conquense. Aunque si llega a saber de su carácter lo mismo se lo habría pensado dos veces, y es que el amigo Jamete era bebedor, blasfemo, maltrataba a su segunda esposa y era sospechoso de haber causado la muerte de la primera, estas fechorías le hicieron pasar varias veces por la cárcel y ser encausado por la mismísima Inquisición en mas de una ocasión por hereje, apóstata y encubridor de herejes. 

En Cuenca se quedó, convirtiéndose en uno de los referentes del Plateresco español, hasta su muerte a la edad de 50 años mientras realizaba trabajos en la localidad de Alarcón.

Arco Jamete
Allí, se hizo famoso por los escándalos que organizaba, y es que no era raro que sus tumultos, voceríos y blasfemias interrumpieran los cultos del templo. Sus trabajos en la catedral conquense quedaron plasmados en el trascoro, la portada de la Capilla de Santa Elena y, sobre todo, se le conoce por ser el autor del arco que habría de comunicar la nave del crucero de la catedral con el futuro claustro renacentista, y que ha pasado a la historia como el Arco Jamete. José María Perez "Peridis" describe este arco en su libro La Luz y el Misterio de las Catedrales de la siguiente manera:

"Jamete perfora el muro de fondo del Crucero con un espectacular arco de medio punto flanqueado por pilastras sobre las que trepan, arrancando sobre ménsulas esbeltísimas, columnas de fustes acanalados cuyos capiteles corintios sujetan un entablamento. En el centro de este, a modo de gigantesca custodia luminosa, flota el rosetón circular, admirable lucera multicolor que sostiene al Padre Eterno en el triángulo superior. En la cúspide de las columnas laterales dos grandes figuras que representan al Antiguo y Nuevo Testamento montan guardia perpetua, procurando que los fieles no se separen de la doctrina verdadera."

Claustro de la Catedral de Cuenca
Posteriormente, cuando se construyó este nuevo claustro, que sustituyó al antiguo gótico, sus constructores fueron tan "gañanes" que  no hicieron coincidir la entrada del claustro con el arco. En 2010 se terminó la restauración del claustro y por fin, casi cinco siglos después, se ha conseguido hacer dicha conexión, con una solución, en palabras de la arquitecta responsable de la restauración "entre Pinto y Valdemoro". Tal es así que cuando transitamos por dicho arco hacia el claustro se ve claramente que allí hay algo que no cuadra demasiado bien.

Fuentes:
La Luz y el Misterio de las Catedrades, Peridis
Wikipedia

11 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Conocía a este arquitecto y escultor de sus trabajos en Castilla, en especial en Cuenca, pero no sabía el regalito de persona que era, maltratador incluido (aunque ello no era raro en la época) y perseguido por la Inquisición. Ya sé más de él y eso me agrada. Buen día, José Luis. Abrazos.

Cayetano dijo...

Por lo que veo, todo un personaje. Y los constructores eran de la empresa de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio.
Un saludo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Paco, era un prenda el Jamete este. Yo tampoco conocía de su personalidad hasta el libro de Peridis.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano, los constructores y los que les encargaron la obra. Supongo que algún fabriquero catedralicio o algún clérigo se llevaría más de una "limosna" para tapar la chapuza...

CarmenBéjar dijo...

Jamete era entonces un pieza de cuidado, al estilo del gran Caravaggio. De é conozco alguna obra como su intervención en la Sacra Capilla del Salvador del Mundo, de Úbeda, en la que trabajó codo con codo con Siloé. Algunos artistas suelen ser raros y prepotentes (no generalizo, no), peor lo de Jamete roza el delito. ¿No fue encausado nunca?
Y lo del claustro de la catedral de Cuenca tiene delito...
Saludos

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmen, pues eso q un genio y todo lo que quieras pero al final un "joputa" de tomo y lomo

La Dame Masquée dijo...

Qué misterio somos los seres humanos. Pensar que una prenda como la que usted nos describe era capaz al mismo tiempo de crear tanta belleza...
Curioso que siendo culpable o sospechoso de tanto, saliera bien librado.

Feliz fin de semana

Bisous

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama, Jamete es un claro ejemplo que talento y humanidad no van siempre de la mano

Juan dijo...

¿Por qué los artistas son creídos y groseros? Caramba con el gabacho instalado en las riberas del Júcar.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Juan no todos los artistas son asï pienso en Sabina, Umbral, Cela, Almodovar, ummmmmm bueno seguro que alguno hay que no sea grosero jejejeje ;)

Juan dijo...

Jajaja me acuerdo de ese fulastre que decía eso de que "he venido a hablar de mi libro y lo que piense el personal me trae al pairo", o lops tacos de otro... galego para más señas.
Saludos de nuevo señor de Cuenca.