domingo, 21 de marzo de 2010

Las derrotas de Julio Cesar (2ª Parte). Ruspina

Tras la derrota de Farsalia, los restos de las tropas senatoriales se refugiaron en el que fue su último bastión de importancia, el norte de África. Allí al mando de Tito Labieno, que había sido lugarteniente de Cesar en la Galia, reunieron un ejército de 30000 unidades, lo que seguía siendo una gran amenaza para Julio Cesar. Este, como en el caso de Dirraquio volvió a pecar de precipitación cruzando a África con un mínimo contingente de tropas. Estableció su base en Ruspina, cerca de la actual ciudad turística tunecina de Monastir, la falta de intendencia provocada por las prisas por llegar a África le hizo salir con 30 cohortes armadas a “la ligera” en busca de trigo para alimentar a su ejército.

Cuando se habían alejado unos 5Km de su campamento, sus exploradores le avisaron que se acercaba hacia ellos un gran contingente de tropas. Se trataba de las tropas de Labieno reforzadas con tropas númidas. Mientras Cesar estaba formando a su exigua fuerza expedicionaria, Labieno desplegó sus tropas, en su mayoría caballería y no infantería, situación que pilló por sorpresa a Cesar, ya que Labieno había ocultado la composición de su ejército juntando al máximo sus líneas e intercalando numerosa infantería ligera númida, así daba el efecto en la distancia de tratarse de una tropa mayoritariamente de infantería.

La arremetida senatorial fue considerable, la caballería cesariana luchaba en vano por no verse superada, mientras, Cesar trataba de reorganizarse lo mejor posible, pero dada su inferioridad numérica y su escasez de caballería para no verse colapsado no le quedó más remedio que ordenar una formación en círculo, llamada orbe. Esta formación tenía la ventaja de no ofrecer flancos al enemigo, pero contaba con la desventaja de verse totalmente rodeado. Cuando los reclutas cesarianos empezaban a desfallecer, fue cuando surgió la chispa de genialidad del divino Julio, ya que se la jugó ordenando extender la línea de batalla lo máximo posible, esta maniobra era considerada casi suicida y totalmente desaconsejada por el tiempo que requería su ejecución, pero como “a la fuerza ahorcan” las tropas de Cesar la realizaron en un tiempo record, y una vez desplegados se ordenó que cada cohorte par diera un paso atrás, por lo que con un solo movimiento consiguió duplicar su línea defensiva.

Estaban así las cosas cuando le llegaron a los cesarianos los ansiados refuerzos de caballería, algo que obligó a los pompeyanos a aflojar el círculo entre una lluvia de pilas, y permitió una retirada en orden de batalla a las tropas de Cesar.

La cosa podría haber terminado aquí si no aparecen los refuerzos pompeyanos que volvieron a rodear a sus enemigos, Cesar a ordenó entonces una formación en testudo, la archifamosa tortuga de escudos, cuando los pompeyanos se fueron quedando sin jabalinas Cesar mandó la apertura de la formación para que sus tropas más selectas atacaran en cuña abriendo el cerco y permitiendo la huida del resto.

Pese a la derrota, Cesar consiguió minimizar los daños, conservó el mayor número posible de efectivos y evitó una auténtica masacre.

Ruspina supuso la primera gran derrota de Julio Cesar, ya que la rápida retirada de Dirraquio y la inacción de Pompeyo en aquella ocasión le evitaron entonces gran número de bajas. Finalmente la guerra terminó en África con la derrota de los optimites en la Batalla de Tapso, y los restos del ejército de Labieno fueron finalmente vencidos en Hispania en la Batalla de Munda.

Después de esto solo el atentado, de los funestos Idus de Marzo, apeó a Cesar del poder.

Fuente: Wikipedia.

9 comentarios:

Xibeliuss dijo...

Hombre, la verdad que salvo la metedura de pata inicial, Julio se defendió bastante bien.
Saludos, José Luis

Nikkita dijo...

Jose Luis, no se puede negar que era bueno. Minimiza los daños, consigue el mínimo de bajas.... reacciona improvisando en el momento...
Feliz inicio de semana.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss, Nikkita,

Por algo Julio Cesar ha pasado a la historia como uno de los mayores estrategas de todos los tiempos, fue grande para vencer y para perder. El motivo de estas dos entradas ha sido precisamente mostrar esto.

Saludos

Cayetano dijo...

Fue una derrota de Julio César, pero podría haber sido una auténtica masacre y su genio de estratega lo supo evitar.
Un hecho aislado dentro de su "curriculum" de avezado militar.
Y lo dice uno que fue romanizado.
Un saludo, por Tutatis.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano...

Si, es una muestra más de sus habilidades, incluso en una derrota, pero si no llega a aparecer la caballería en el momento preciso ni todas las brillantes ideas del mundo le habrían librado.

Saludos,

Pablo D. dijo...

No cabe duda de que fue un genio de la estrategia.

Se salvó de una masacre segura con una maniobra magistral que le permitió minimizar los daños.

Un saludo!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Pablo...

totalmente de acuerdo contigo, hizo una jugada arriesgada que le salió bien.

Saludos

CarmenBéjar dijo...

César daba siempre lo mejor de sí en momentos de apuro como estos. La genialidad es sólo un atributo de unos pocos mortales...

Un besito

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmen... efectivamente menudo era el Divino Julio... como para amilanarle...

Saludos