lunes, 15 de marzo de 2010

Las derrotas de Julio Cesar. Dirraquio

No pretendo descubrir nada nuevo sobre Julio Cesar, todo el mundo sabe que fue un político ambicioso, populista, falto de escrúpulos y al que hoy tacharíamos sin dudas de corrupto; un personaje que supo venderse así mismo como pocos, quizá solo el gran Ramsés le superó en esto del autobombo, pero si hubo un aspecto en el que sin duda destacó fue en su genio militar y fueron sus victorias militares las que le han hecho pasar a la posteridad. Entre sus muchas virtudes bélicas, yo destacaría el que consiguió convertir su habitual inferioridad numérica en una ventaja y no en un inconveniente. No obstante, el mejor escribano también echa un borrón y el divino Julio no fue una excepción; el también tuvo que saborear el amargor de la derrota, pero incluso en esas situaciones consiguió minimizar las consecuencias. A estas derrotas dedicaré dos entradas, a las batallas de Dirraquio y Ruspina, ambas durante la Guerra Civil que le enfrentó a las tropas de Pompeyo.

¡¡Por Tutatis!! Exclamareis muchos, que hay de la pequeña aldea gala que resiste al invasor... eso amigos míos quizá venga en otra ocasión.

La Batalla de Dirraquio, tuvo lugar en la actual localidad albanesa de Durrës el 10 de Julio del 48 a.C. Antes de esta fecha, el 10 de Enero del 49 a.C, había tenido lugar el célebre paso del Rubicón, “ALEA IACTA EST”,  y en el periodo de tiempo entre este paso y la batalla de Dirraquio, Cesar desarrolló la más asombrosa campaña de la historia de Roma “VENI, VIDI, VINCI”, ya que en esos pocos meses puso bajo su mando prácticamente la totalidad del Occidente romano, Hispania, las Galias e Italia, obligando a Pompeyo a trasladar sus tropas al otro lado del Adriático. No obstante y a pesar de los pesares, Pompeyo contaba aún con 9 legiones (36000 soldados), 7000 jinetes, 3000 arqueros y 1200 honderos y además dominaba el mar gracias a una flota de 300 naves y por si todo esto fuera poco, Metelo Escipión estaba en camino desde Siria con 2 legiones más.

Para anular de una vez por todas a Pompeyo, Cesar cruzó el Adriático con las tropas que pudo embarcar en los transportes disponibles, esto es, 7 legiones, unos 20000 hombres y 600 jinetes, sin cargamento de trigo y prácticamente sin intendencia, tal era la escasez que cuando Pompeyo vio la especie de pan de hierbas con que se alimentaban, dijo "que tenía que habérselas con fieras". El resto, 4 legiones y 800 jinetes, quedaron al mando de Marco Antonio a la espera de poder cruzar el mar y reunirse con Cesar, que había desembarcado a 150 Km al sur de la posición pompeyana en Dirraquio. Cuando Antonio realizó el paso, las condiciones climatológicas le llevaron al norte de la posición de Pompeyo, es decir, Cesar estando al sur se encontró con sus tropas divididas. Situación que duró poco tiempo ya que los esfuerzos pompeyanos fueron vanos y ambos contingentes terminaron reuniéndose poco después.

Pero la dicha de Cesar duró poco, ya que la flota pompeyana dio con sus transportes y los destruyó, esto suponía que había quedado incomunicado con Italia, ante esta situación se decidió a plantear la batalla a su adversario.

Emulando la táctica de asedio que tan buenos resultados le dio en la Galia ante Vercingetorix, Cesar rodeó el campamento de Pompeyo con una fortificación de 22 Km., este muro fue atacado por Pompeyo en su centro pero su ataque fue repelido. Poco después gracias a la información suministrada por dos desertores del bando de Cesar, Pompeyo planificó un ataque combinado por tierra y mar. El ataque se llevó a cabo la noche del 9 de Julio, sorprendiendo a las 2 cohortes de guardia del sector afectado provocando su desbandada, con su desorden impidieron la llegada de las tropas de refuerzo. Cesar, en un primer momento, consiguió abrirse paso y rechazar el ataque, pero el despliegue de la caballería pompeyana decidió a Cesar por ordenar la retirada. Afortunadamente para él, Pompeyo creyó que aquella retirada era una estratagema y no ordenó la persecución de los cesarianos.

Solo un mes más tarde Cesar se desquitó sobradamente en Farsalia de este tropiezo, y tiempo después recordándolo dijo que “aquel adversario no sabía vencer”.

Fuentes: Wikipedia, Los Doce Césares de Suetonio.

16 comentarios:

Xibeliuss dijo...

Pues no salió mal librado de ésta, el amigo Julio. Por cierto: ¡Gran Imagen has elegido! Está hecho un pincel.

Cayetano dijo...

Triunviro con Craso y Pompeyo, es verdad que éste le dio más de un quebradero de cabeza a don Julio, hasta que se quedó solo y pretendió hacer una Roma a su imagen y semejanza, lo que le costó el tipo.
Bravo por la imagen de Uderzo, una maravilla de dibujo. A los autores de Astérix habría que dedicarles un monumento, aunque sólo fuera un menhir de esos de Obélix.
Veo que tu fuente es Suetonio, el que escribió también sobre Calígula en el libro que citas, considerado este autor por algunos historiadores como poco objetivo no es contemporáneo del militar. Suetonio no vivió en la época de Julio César sino posteriormente, en la de Trajano y de su sucesor Adriano, próximo a los círculos de amigos de éstos, como Plinio el Joven. Su interés estaba en ganarse los favores del poder y una forma de lograrlo era ensalzar a los poderosos de su tiempo, rebajando la importancia de los de ayer, como Calígula, al que le puso a caldo. De hecho la imagen que tenemos de él es la de un sádico, algo que contribuyó también a realzar la novela de Robert Graves, "Yo, Claudio", basada también en Suetonio.
Bueno, que me enrollo.
Un saludo.

Nikkita dijo...

Por Tutatis Jose Luis, que imagen has puesto mas buena de Julio!.
Le salió redondo esta vez, pero Pompeyo tampoco estuvo muy listo pensando que era una estrategia.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss, Nikkita...
haciendo un símil futbolístico se puede decir que el que perdona en la primera parte pierde en la segunda y eso fue lo que hizo el bueno de Pompeyo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano,

Suetonio en su puesto de archivero, tuvo acceso a gran cantidad de documentación lo que hace que no se deba desdeñar demasiado sus escritos. Cierto que trató de consagrarse con el poder, algo que no es exclusivo de él, ya se sabe que la historia la escriben los vencedores.
Yo creo que como todo en el punto medio está la virtud ... y Suetonio tiene el valor que tiene, no es un historiador ni metódico ni modélico, pero si que es un testimonio muy cercano a las fuentes.
saludos,

La Dame Masquée dijo...

Ay si, jiji, yo aun exclamo mucho eso de ¡Por Tutatis! Me encanta.

Julio Cesar me caía muy gordo desde que tuve que traducir la Guerra de las Galias. Que tostón! Mire que era aburrido el hombre.

Feliz comienzo de semana, monsieur

Bisous

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

¿traducir la Guerra de la Galias? ¿enterito?... efectivamente es una tarea como para perderle el cariño...

saludos...

UnConquenseMás dijo...

Gran personaje, pocos tan admirados, uno de mis favoritos, sin duda. Aunque probablemente no lo sería si a mi me hubieran obligado a traducir de Bello Gallico. "Menos mal" que soy de la logse.

Así que, como defensor de Julio, José Luis, decirte que no creo que fuera mucho más corrupto que otros de su época. De hecho, el Senado estaba ya corroído hasta las entrañas en aquella época, y se habían vendido a las grandes familias y aristocracias romanas, que hasta entonces, habían ostentado el poder en Roma a través del Senado. Y para defenderse del "populista" de César, nombraron a Pompeyo,cónsul único con plenos poderes, creyendo que lo podrían dominar y controlar fácilmente, lo que luego no fue así; y creyendo que ganaría la contienda...

¡Están locos estos romanos!

Gran entrada José Luis, saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Efectivamente paisano, por eso digo que hoy lo consideraríamos como tal, es decir, desde nuestro punto de vista. En aquella época era otro cantar.

Por cierto ¿estás ya preparado para Turbas? este año si no ocurre ningún contratiempo, como que mi hijo decida ponerse enfermo a última hora, estaré por allí y podríamos quedar a echar un resoli y así nos ponemos cara.

Saludos

CarmenBéjar dijo...

Y yo que siempre había pensado en que César no había sido vencido nunca... Bueno, quizás en mi mente se hallaba la posibilidad de que sí, pero nunca me había planteado el cómo ni el cuándo. Ahora despejar todas mis dudas. Como dirían entonces: "Errare humanum est", o algo así (yo de latín no soy muy ducha).

¿Para cuándo esa entrada sobre la aldea de irreductibles galos?jejej

Un besito

Pablo D. dijo...

Hasta el más grande de los estrategas tiene una mancha negra en su expediente...

La verdad que Pompeyo, embriagado de victoria, falló a la hora de no perseguir al ejército de César. Nunca se puede dejar a un personaje así medio muerto y con sed de venganza, porque al final, como le pasó, te mata a tí.

Un saludo!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmén,

Pues ya ves ni Julio Cesar se libró de caer en la derrota, en la siguiente entrada sobre la batalla de Ruspina la cosa se le puso aún peor... como vulgarmente se dice salió con el culo oliéndole a pólvora.... y no quiero adelantar más...

Los irreductibles galos... algo habrá que hacer...

Un beso...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Pablo,

Lo que le pasó a Pompeyo, cuando le ocurre a un general se llama exceso de prudencia, cuando le ocurre a un soldado se le llama cosas peores... pero esto es solo una opinión mía, pero si en esta ocasión hubiera actuado con más decisión posiblemente la historia del mundo hubiera sido distinta.

Un saludo,

Cayetano dijo...

Me uno a la idea de los "irreductibles galos". Estos franceses chovinistas...
Un saludo, ¡por Belenos, y que el cielo no caiga sobre nuestras cabezas, y que Asurancetúrix se cuide mucho de cantar en tal evento!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

A ver si la Semana Santa me inspira algún tema "galo"...

lafrasca lafrasca dijo...

Pompeyo no le persiguio porque estaba ya muy gordo