jueves, 7 de julio de 2011

Tumbas perdidas I

Hace unos días leí en el blog La Cuna de Halicarnaso una interesante entrada sobre tumbas célebres. Así que tomándolo como idea, pensé en hacer una entrada parecida pero sobre tumbas famosas y perdidas. Evidentemente no voy a tratarlas todas ya que hay una cantidad ingente de personajes importantes de los que se desconoce donde están actualmente sus restos, pero sí que he tratado de coger algunas de las que, en mi opinión son más relevantes.

La tumba del rey godo Alarico I

Alarico fue un rey godo que dedicó su vida a encontrar una patria para su pueblo que llevaba siglos deambulando por Europa. La poca habilidad del emperador romano Honorio hizo que la guerra entre godos y romanos fuera prácticamente inevitable. Como consecuencia, las huestes de Alarico saquearon por primera vez la que había sido la todopoderosa ciudad de Roma.

El botín fue, como os podéis imaginar, espectacular. Pero Alarico disfrutó en vida poco del mismo, y digo que no lo disfrutó en vida ya que según las fuentes fue enterrado con un importante tesoro fruto de dicho saqueo. Y es aquí donde llegamos a la primera de nuestras tumbas perdidas.

Alarico murió víctima de malaria en la ciudad de Cosenza, al sur de Italia, en el año 410. Sus hombres para evitar que el cadáver y sus ofrendas fueran profanados por los romanos idearon un enterramiento peculiar. Pusieron a trabajar a varios miles de hombres en la construcción de un dique que desviara el curso del río Busento. Una vez desecado el lecho, excavaron allí el sepulcro del rey. Terminados los ritos derrumbaron el dique, por lo que el rio cubrió la tumba y para no dejar cabos sueltos dieron muerte a todos los que sabían la localización de la tumba o pudieran dar pistas de su ubicación.

Y en nuestros días ahí debe continuar el bueno de Alarico, en algún lugar del lecho del rio Busento rodeado de lo que se supone un colosal tesoro.

La tumba de Genghis Khan

Genghis Khan ha sido uno de los mayores conquistadores de la Historia, creador y forjador de lo que fue el imperio Mongol.

Para su muerte Genghis había decretado que fuera enterrado, pero que no se le construyera un gran monumento funerario, que no se colocara ni siquiera una pequeña lápida, es decir, era su forma de evitar futuras profanaciones.

Según las crónicas, o las leyendas, fue enterrado en algún lugar de la estepa al noreste de Mongolia. Tal fue el secretismo que si el cortejo fúnebre se cruzaba con alguien en su camino, ese alguien era muerto en el acto. Tras el enterramiento su ejército pasó a caballo varias veces por el lugar para borrar toda huella.

En la actualidad se cree que la tumba estaría en la región que bordea el río Onon y que ese mismo lugar sería utilizado para sus hijos y otros familiares. En el año 2000 científicos chinos anunciaron el descubrimiento de la tumba, pero a día de hoy no he encontrado ninguna nueva información que asegure que ciertamente esa tumba es la verdadera, ya que las propias fuentes chinas decían que había que ser precavidos y terminar las investigaciones. Por tanto la Tumba de Genghis Khan permanece en esta entrada de forma, llamémosla, interina y a la espera de acontecimientos.

La tumba de Viriato

El misterio del enterramiento de Viriato empieza por la variedad de hipotéticos lugares en los que buscar, para los portugueses está en la Sierra de San Pedro o en la de la Estrella y para los españoles se localizaría en la Sierra de Gredos, en concreto en el Monte de Venus. También hay autores que localizan el Mons Veneris, con forma de mujer tumbada, entre la sierra de San Vicente y el cerro Guisando, cerca de la localidad de Cenicientos.

Si se sabe a ciencia cierta que el campamento romano de Servilio Caepión estaba muy cerca del Tajo, y que el de Viriato no podía andar muy lejos ya que los traidores que le dieron muerte no tardaron mucho tiempo en aparecer por el campamento romano, ya sabéis aquello del “Roma no paga a traidores”.

La narración del sepelio de Viriato nos ha llegado por fuentes romanas, por lo que hay que tomarlas con cautela. Según Diodoro los lusitanos honraron el cuerpo de Viriato en “una tumba singular y grandiosa, y celebraron junto a la tumba un combate de doscientas parejas de gladiadores”.

Apiano, otro autor romano, nos cuenta que el cuerpo fue incinerado “en una pira altísima” y también hace referencia, como Diodoro, a la lucha de gladiadores. Según una leyenda conquense esa “pira altísima” sería el Tormo Alto de la Ciudad Encantada de Cuenca.

La tumba de Viriato no ha sido encontrada, aunque posiblemente nunca fue el gran monumento funerario que cuenta Diodoro, ya que la situación bélica y de declive lusitano hacen pensar que lo mismo no estaban para muchos dispendios.



La siguiente entrada será para la que casi todos estaréis echando de menos,  una tumba que por derecho propio es el Santo Grial de las tumbas perdidas,  la de Alejandro Magno.


Fuentes:
arquehistoria.com
cenicientos.blogspot.com

10 comentarios:

Juan dijo...

Sobre la tumba de Viriato me hace gracia cómo los lusos e hispanos se rifan tener en su subsuelo los restos de tan insigne personaje. Me hace gracia la imaginación castiza de lo de la Ciudad Encantada, jajajaja. Parece que en Portugal tampoco está. Ignoraba que hasta los madrileños tuviésemos el honor de poder tenerlos, y sobre todo en el suroeste de la CAM, zona de la que proceden parte de mis ancestros.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Juan,

Es que tener un reclamo turístico así es una golosina para cualquier pueble...

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

O sea, que lo de Genghis Khan casi es un panteón familiar. Habrá que esperar a ver si lo encuentran. Saludos.

Xibeliuss. dijo...

Yo me quedo esta vez con Alarico: desviar un río para volverlo a colocar. ¡Eso es clase!

C.G. Aparicio dijo...

Una entrada muy interesante. Desde luego, el enterramiento de Alarico creo que se lleva la palma, una ingeniosa idea, sin duda.

Un saludo!

La Dame Masquée dijo...

Madre mía, qué retorcidos son algunos para enterrarse. Lo de Alarico fue de antología!

En cuanto a la tumba de Alejandro, es uno de mis misterios favoritos, así que estoy deseando que nos hable de ello.

A ver si puedo estar pendiente. Asuntos familiares me mantienen bastante alejada estas semanas.

Feliz domingo

Bisous

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

DLT... si parece que en su momento aquella localización era un secreto más o menos de família... estaremos atentos a las noticias que fueran surgiendo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss... pues si que fue una idea imaginatiba y como diría un castizo "pa chulo yo"

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Aparicio, ingeniosa si... lo malo es lo de matar a los que trabajaron, seguramente obligados, en las obras.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama,

Es que lo de los laberintos y las tumbas grandes se habían demostrado ineficaces a la hora de prevenir las profanaciones, para muestra Egipto.

En cuanto a la de Alejandro, pues si es uno de los grandes temas de la arqueología y de la historia, espero no defraudarla con mi entrada sobre la misma...