jueves, 14 de enero de 2010

El sujetador

Sujetador, sostén, corpiño, brassiere, portasenos, tetero, ... cuantos nombres para denominar a esta prenda con la que las mujeres visten sus senos y contra la que forcejean los hombres al desvestirlos.

La historia de esta prenda es relativamente reciente ya que aún no ha cumplido los 100 años, sin embargo la lucha de la mujer contra los efectos de la gravedad en su busto viene de antiguo, tan antiguo como que hace 4500 años las cretenses utilizaban una prenda que elevaba sus senos para ser exhibidos desnudos fuera de la ropa. Romanas y griegas, mas recatadas ellas, utilizaron bandas de seda para sostener sus pechos, tal y como atestiguan los mosaicos de la Villa Imperial del Casale en Sicilia (visita que aprovecho para recomendar):




Tras la caída de Roma, la oscuridad medieval llegó también a la ropa íntima, y esta no pasó de refajos y vendajes más o menos toscos, con más o menos delicados tejidos. Se hubo de esperar hasta el siglo XIX para que el gusto a la lencería retornase a la moda, este retorno vino de la mano del corsé que patentó el neoyorquino Henry Lesher, el cual estaba construido con un armazón metálico, también los hubo que utilizaron barbas de ballena, en 1863 Luman Chapman registró el medio corsé, con lazos cruzados en la espalda y ajustados en el abdomen, ¿quien no recuerda la escena de “Lo que el viento se llevó” en la que Escarlata es encorsetada por la criada? A pesar de la tortura que suponía su uso, y el descomunal y antinatural moldeo del cuerpo, tanto que se llegaban a desplazar los órganos internos, el corsé tuvo gran éxito, lo que llevó a ser vendido por todo el mundo y donde no llegaba se servía por correo.

El salto de calidad y de comodidad llegó en 1914, cuando Mary Phelps Jacob ayudada por su criada recortó dos triángulos en tela y los ató a una cinta para poder lucir un vestido escotado. El sujetador recibió el impulso definitivo con la I Guerra Mundial, a pesar de su inventora  que era una antibelicista militante y fundadora de la organización Mujeres contra la Guerra, ya que el gobierno estadounidense lanzó una campaña en contra del uso del corsé, con la que pretendían ahorrar 28.000Tm de metal, el equivalente a dos barcos de guerra de la época. Mary Phelps vendió poco después su patente por 1500$, creo que sus herederos aún andan tirándose de los pelos.


Desde ese momento, la trayectoria del sostén ha sido impecable y hegemónica, en 1935 se registró en USA el nombre de Wonderbrá (sujetador maravilloso) por parte de una empresa canadiense, sostén que en Europa conoceríamos en los 90 de la mano de Adriana Karembeu, quiero decir en los senos de Adriana Karembeu, la última barrera que rompió el sujetador fue en 1945 cuando este se hizo por fin visible y público con el invento del bikini. En los 60 el movimiento Hippie hizo de la quema de sujetadores una de sus banderas como símbolo de la liberación de la mujer, su ejemplo no cundió y hoy hay sostenes de todas clases: invisibles, con pedrería, de lactancia, con relleno, reductores, deportivos y hasta comestibles, todo un mundo.

Fuentes: Diário Clarín del 01 de Noviembre de 2005 y Wikipedia


12 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Y seguro que aun no estan todos los modelos inventados!
Hombre, algo mejor que esa banda con la que se ceñian en la antigüedad sí que esta. Menudo invento. Desde luego, nunca sabe uno cuando algo va a tener tanto exito, no hay mas que ver por cuanto vendió la patente.

Buenas noches, monsieur

Bisous

Xibeliuss dijo...

Lo del corsé debía ser una tortura inhumana. A toro pasado, es fácil ver que cualquier ingenio medianamente lógico lo borraría del mapa.
Saludos.

Cayetano dijo...

Entre las diferentes formas de llamar al asunto de la entrada faltaría "sutién", una forma que los argentinos utilizan para la voz francesa "soutien". Véase "El rey enamorado" de Les Luthiers.
La verdad es que no sé qué era peor si el potro de tortura o los refajos y vendajes medievales.
Un saludo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama... la industria de la moda nos sorprende en cada temporada por lo que todo se andará ... y puede que pronto exista una alternativa... mas atractiva ;)

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss,

Efectivamente es muy común el decir eso de ¿como no se les ocurrió antes? pero hay que verse en la situación. Además la industria de la época estaba en manos masculinas que no se preocuparon de la comodidad de la mujer hasta que vieron en esta una oportunidad de negocio.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano, sin duda el potro era mucho peor...jejeje en cuanto al término argentino no tenía idea, supongo que el término común en Argentina es el de corpiño, o al menos el más políticamente correcto, ya que el artículo de Clarín así lo denominaba.

Sila dijo...

¿Quien podía imaginar la historia de tal prenda femenina? Como siempre, este blog no deja de sorprenderme jejeje

Enhorabuena!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Gracias Sila, me alegro de haberte sorprendido...

CarmenBéjar dijo...

Y pensar que en la Edad Moderna los senos se vendaban para dejar el busto totalmente plano... Si es que esto de las modas no tiene ni pies ni cabeza. Unas veces se realzan y otras se esconden, antiguamente por la presencia siempre constante del pecado y ahora por exigencias del marketing.

Un besito

Uthegal dijo...

Escribí una vez algo parecido! Las modas van y vienen pero siempre es gracioso observar este tipo de pasados. La historia de la cotidianidad es de lo mejor!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmen,

Modas y gustos distintos como demuestran las gracias de Rubens...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Uthegal... pues si cualquier cosa cotidiana tiene su historia tras de sí