miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sobrevivir al pelotón de fusilamiento

Una de las experiencias a las que los seres humanos nos tenemos que enfrentar tarde o temprano es nuestra propia muerte. Pero cuando esta experiencia es causada por otras personas, es cuando la cosa toma tintes trágicos y si además estamos hablando de una ejecución extra-procesal los calificativos se nos quedan cortos.

Sin embargo de vez en cuando suceden pequeños/grandes milagros, por los que los condenados logran sobrevivir al pelotón de fusilamiento. En la entrada de hoy os traigo 4 ejemplos.

Juan Suárez, sobrevivió a los fusilamientos del 3 de Mayo de 1808 en la montaña de Príncipe Pío de Madrid, donde hoy en día se ubica la plaza de España. De su biografía se conoce que era un artesano gallego que residía en Madrid con su esposa, sus dos hijos y su madre. Tras ser detenido por las tropas francesas durante la revuelta del 2 de mayo, consiguió librarse de las cuerdas que lo ataban y tuvo los reflejos suficientes para arrojarse al suelo cuando los franceses dispararon sus fusiles sobre el grupo de condenados. Perseguido, rodó por una colina y corrió amparado por la oscuridad mientras era buscado por los franceses que no lograron capturarle. Juan llegó a su casa a tiempo de cenar y años después fue uno de los cronistas de los hechos del 2 de Mayo.

Juan Sánchez Mazas y Jesús Pascual Aguilar, ambos falangistas; el primero además el carnet numero 4 de la Falange. Formaban parte de un contingente de prisioneros franquistas recluidos en el monasterio de Santa María de Collell, en las últimos meses de la Guerra Civil Española. El 29 de Enero de 1939, 50 de los mismos fueron sacados del presidio, entre ellos Sánchez Mazas y Jesús Pascual. Fueron llevados a un bosque para proceder a su ametrallamiento. Formaban en 10 filas de 5 personas. Detrás de Sánchez Mazas, Pascual ocupaba el segundo lugar de la derecha en la tercera fila. Cuando empezaron los disparos Pascual vio correr a Sánchez Mazas y decidió seguirlo. Se separaron en el bosque y Pascual no volvió a ver a su compañero de fuga hasta después de la guerra.
La historia de Sánchez Mazas es conocida por la película de David Trueba "Soldados de Salamina". No lo es tanto la de Pascual, el cual fue ayudado en la masía de Jaime Corominas y su hijo, los cuales le proporcionaron cama y comida, aunque de día debía irse al bosque para no comprometerles demasiado.
Pascual explica en su libro "Yo fui asesinado por los rojos", que consiguieron librarse gracias a la situación que tuvieron en la formación de presos, ya que se encontraban en la zona más cercana al bosque y tenían a algunos presos más entre ellos y las ametralladoras. Todo ello les proporcionó unos segundos preciosos que aprovecharon para salvar la vida.

Miguel Gila, el conocido humorista al estallar la guerra civil era militante de las Juventudes Socialistas Unificadas, se alistó en julio de 1936 en el Quinto Regimiento de Líster. En 1938 fue capturado, e internado hasta mayo de 1939 en un campo de prisioneros, donde coincidió con el poeta Miguel Hernández, posteriormente fue pasando por las prisiones de Yeserías, Carabanchel y Torrijos, tras lo cual realizó 4 años de servicio militar en los famosos batallones disciplinarios.
Durante su cautiverio en Córdoba un grupo de soldados borrachos le llevó al paredón, fallando los disparos gracias a la borrachera, en palabras de Gila "me mataron mal". Aunque este fusilamiento, bien pudo ser una macabra broma de los soldados para reírse de un "rojo".

Para terminar con buen sabor de boca os dejo con un vídeo de Gila (si no ves el vídeo pincha aquí):




Fuentes:
Wikipedia, programa "Hoy por Hoy" del 28/10/09 de la Cadena Ser, periódico La Voz de Galicia del 27/04/08 y www.joseluismelero.net

13 comentarios:

Cayetano dijo...

Buena entrada nos traes hoy, con esos afortunados que lograron sobrevivir a un pelotón de fusilamiento. Me imagino que en cálculo de probabilidades no deben pasar de un 0,2 por mil. Cualquiera calcula eso.
En el libro de relatos "Los girasoles ciegos", también se cuenta un caso, de uno que logró hacerse pasar por muerto, cayendo entre los fusilados.
Lo de Gila seguro que fueron balas de fogueo para reírse unos cuantos borrachos de él. Menos mal que logró sobrevivir. Miguel Hernández no tuvo esa suerte y la cárcel mezclada con enfermedad acabó con él. Buero Vallejo, que coincidió con el poeta tuvo mejor suerte.
Un saludo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano, De la Guerra Civil se cuentan casos en muchos sitios de gente que se hizo pasar por muerto, mi suegro por ejemplo me contó de dos de su pueblo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Aprovecho para deciros que durante unos días no podré responder con mucha celeridad ya que me encuentro de baja con gripe, parece ser que A, así que no me conectaré muy amenudo...

Xibeliuss dijo...

Tremenda entrada. No conocía la historia de Juan Suarez, ni tampoco su crónica, habrá que buscar.
Sin despreciar "Soldados de Salamina", el que mejor sabe narrar la situación es, como siempre, el maestro Gila.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss, sobre Juan Suarez consulta el artículo de la voz de Galicia que indico en las fuentes. El artículo trataba de la presentación de un libro sobre gallegos en el 2 de mayo

La Dame Masquée dijo...

Ah pues no sabia lo de Gila, no tenia ni idea.
Tuvo mucha suerte, a menos que se hubiera tratado de una broma macabra, como usted sugiere, en cuyo caso le habria tocado la peor.

Feliz dia, monsieur

Bisous

Juan dijo...

Impresionantes relatos que ya conocía, salvo el del gallego de 1808. Me recuerda al protagonista de la Primera Serie de los Episodios Nacionales de Galdós, cuando el protagonista, el célebre Gabriel Araceli, que forma parte del grupo de presos a fusilar. Se salva y sigue la novela. Es casi seguro que al narrar la historia de la ejecución se inspirase viendo el célebre cuadro de Goya.
Lo de Sánchez Mazas está fenomenalmente tatado en el libro Soldados de Salamina, de Javier Cercas, el gran novelista actual. De Gila decir que tras esa experiencia lo más sorprendente es que no se amargara el resto de sus días. Muy al contraio aumentó su sentido del humor.
Nada más que decir caballero conquense, cuídese de su gripe A y repóngase pronto para seguir haciendo nuestras delicias con sus entradas.
Saludos.

Nikkita dijo...

Excelente entrada nos traes hoy Jose Luis, es verdad que a veces suceden esos pequeños/grandes milagros, y en estos casos, casi volvieron a nacer.
Espero te recuperes pronto.
Un saludo

carmencmbejar dijo...

Cuando empecé a leer el post del primero que me acordé fue de Sánchez Mazas. Aunque, todo hay que decirlo, la historia de este falangista es tomada como subterfugio por Cercas para explicarnos la tarea de investiagción y descubrimiento que lleva a cabo todo historiador que se precie de serlo en su trabajo por desvelar el pasado.

Bueno, dejando al margen esto, tuvo que haber tantas experiencias similares durante la Guerra Civil... Se le ponen a una los pelos de punta de sólo pensarlo. Me quedo con el buen humor de Gila (buena estrategia para no dejarnos con mal cuerpo, jejej)

Un abrazo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama,

De lo de Gila yo tampoco tenía ni idea, me enteré oyendo la radio el otro día...

Saludos

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Juan,

De lo del gallego, lo que más gracia me hizo fue eso de "llegó a casa a tiempo para cenar" parece que da a entender que se libró de morir fusilado y de recibir una bronca de la parienta...

En cuanto a mi gripe, pensaba que iba a ser más llevadero, ando un poco perjudicado... pero bueno esto es cuestión de tiempo...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Gracias Nikkita por tu deseos de recuperación ... en ello ando ... en el lecho del dolor... :'(

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmen,

El caso de Sanchez Mazas es el más conocido gracias a la peli de Trueba, pero durante la contienda tuvieron que ocurrir muchos casos, sobre todo en ejecuciones masivas.