lunes, 14 de diciembre de 2009

1000 años sin inflación


En estos tiempos de crisis económica, cuando vemos al modelo del neoliberal fracasar
estrepitosamente; porque el sistema que deja libremente la economía mundial solo a merced de las energías del mercado, lo que hace realmente es abandonar el Mundo a la avaricia de unos pocos. Nuestra actual situación tendría que hacernos reflexionar y buscar nuevos modelos económicos. Para ello nos podemos fijar en el pasado, en concreto en la economía del antiguo Egipto, la cual tenía unas peculiaridades que la han hecho única a lo largo de la Historia de las grandes civilizaciones.


En el Egipto Faraónico, el estado era el propietario de las minas, controlaba la agricultura, repartía los alimentos y regulaba el comercio exterior y todo se pagaba en especie.


La riqueza de Egipto estaba en los excedentes agrícolas que el fértil valle del Nilo producía. El cultivo era sencillo, cuando se retiraban las aguas de la inundación anual, se araban las tierras, luego se arrojaban las semillas proporcionadas por el estado y por último se hacía andar por los campos al ganado para que sus pezuñas enterraran el grano. Con este simple procedimiento conseguían hasta 3 cosechas anuales.


Tras la recolección, la cosecha se llevaba a silos, o a los distintos puntos de recogida determinados para su “redistribución”. Estos centros llevaban una rigurosa administración por parte de escribas especializados. Este rigor era necesario ya que estos almacenes eran los encargados de pagar el salario de todos los trabajadores del responsable del mismo (palacio, templo, noble, etc.); distribuir las semillas para la cosecha siguiente; vender los excedentes y además de todo esto debían guardar reservas para los años de escasez.


Los más favorecidos del pueblo eran los artesanos, ya que los campesinos se tenían que deslomar en los campos y en las minas se dejaban la piel los esclavos, pero los artesanos constituían una próspera clase media, que recibían su paga en 2 partidas, una de productos básicos (pan, aceite, sal, herramientas, vestidos, etc.) y otra en sacos de grano, constituyendo esto último la moneda corriente.


En tiempos de escasez, el grano podía ser sustituido por placas de cobre. Esta inexistencia del dinero tenía sus problemas, ya que el grano era voluminoso de almacenar y el cobre era más valioso transformarlo en herramientas. Estos problemas desembocaban en que fuera el trueque el método de funcionamiento de los mercados. Pero este sistema también tenía su lado bueno, los precios eran fijos e inamovibles, se tiene constancia de artículos que no aumentaron su precio en todo un milenio, es decir, en Egipto no existía la inflación. Este sistema se pudo mantener gracias a que la maquinaria estatal intervenía constantemente en la economía, de esta forma la ley de la oferta y la demanda no tenía vigencia en el país del Nilo, consiguiendo así que en tiempos de escasez los precios no subieran y que los superávits no supusieran un desplome de los mismos.


No todo podía ser bonito en la economía egipcia, este modelo económico imposibilitaba el ahorro, y cuando había un retraso en el pago, cosa frecuente, el trabajador podía verse en serios problemas. Este inconveniente originó en tiempos de Ramsés III  (1193-1162 a.C.) la primera huelga registrada de la historia, la protesta la organizaron los trabajadores de Deir el-Medina que cansados de cobrar tarde y mal se sentaron un buen día a la sombra del templo y al grito de ¡Tenemos hambre! se negaron a trabajar en las obras del rey. Los trabajadores no cejaron en su empeño durante meses, hasta que el visir sacudió la caja y pagó los atrasos.


Este sistema funcionó durante 3000 años, solo en las épocas de transición entre imperios (Antiguo, Medio y Nuevo) la cosa se torció y en las tres ocasiones por el mismo motivo, los escribas, funcionarios y sacerdotes empezaron a ver y usar las tierras que administraban como propias, además estos administradores constituían clases que habían ido acumulando privilegios y exenciones fiscales, todo esto en conjunto producía un adelgazamiento del Estado hasta el punto de dejar el Faraón de recibir sus tributos, se decía por entonces “El país se hace más pequeño y sus dirigentes más grandes”.


Sin embargo la economía egipcia no llegó a colapsarse por completo, como lo demuestra el hecho que 1000 años después de la caída del Imperio Nuevo, Egipto era granero y despensa del Imperio Romano.


Como decía al principio creo que se pueden sacar enseñanzas del pasado para nuestra actual crisis, no estoy diciendo que volvamos al trueque, pero si el que el Estado intervenga más en la codicia empresarial, quiero decir, en la economía... ¿en que estaría yo pensando?



Fuente: Muy Especial Nº9

20 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Bueno pues podriamos probar eso de volver a la economia egipcia. Si se mantuvo durante tantos años, mejor que la nuestra sí que debia de ser.
Y total a mi eso de que no era posible el ahorro no se crea usted que me afecta mucho, jiji, porque igual de imposible es ahora. No sobra nada, que vamos a ahorrar??

Buenas noches, monsieur

Bisous

Xibeliuss dijo...

Ah, y sin embargo los grandes sabios siguen tirando para el otro lado: mercado, mercado, mercado... Cuánto cuesta aprender

Cayetano dijo...

Las sociedades actuales se han vuelto muy complejas y muy masificadas. Un sistema de trueque o de cuasi trueque con monedas como intermediarias de las transacciones sería hoy poco viable. Aquellas sociedades eran más sencillas y comn poca diversificación de ocupaciones, la mayor parte de la población trabajando en la agricultura...
Otra cosa es si el Estado debe o no debe intervenir más. Yo creo que sí. Soy más de Keynes que de Adam Smith. Debe sobre todo controlar que no haya especuladores codiciosos ni grandes delitos fiscales.
Un saludo.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama,

no se no termino de ver práctico lo del trueque... mas que nada por incomodidad de ir al mercado con la cesta de huevos y el saco de trigo en vez del monedero...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss... doctores tiene la Iglesia... y parece que no han escarmentado...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano,

Eso es lo que quería decir... que si bien las sociedades son muy distintas, los estados no deben consentir que la economía esté en manos de unos sujetos cuyo único fin es que sus beneficios aumenten de año en año y a cualquier precio...

Nikkita dijo...

Hola Jose Luis, hoy dia probablemente el trueque sea impensable, pero desde luego está claro que no aprendemos de los errores, y mucho menos miramos hacia atrás para aprovecharnos de lo positivo. Seguro, si se regulara o controlara más el tema que comentas sobre los empresarios que solo piensan en lucrarse a cualquier precio, otro gallo nos cantaria.
Un abrazo

Juan dijo...

Bueno don José, creo que la entrada idealiza mucho ese pasado. Yo también me quedo con Keynes como Cayetano. Por cierto, un recuerdo al gran economista fallecido ayer, el Nóbel Paul Samuelson, aquél que con su libro aprendimos todos economía.
Saludos José Luis.
Juan.

UnConquenseMás dijo...

Mmm, no sé, a mi personalmente no me parece que de haber estado todo más regulado, el resultado de la(s) crisis que actualmente vivimos en España, y resto del mundo, pero especialmente España, hubiera sido menos perjudicial.

En referencia al trueque,creo es obvio que no tiene sentido alguno en el momento actual. Y respecto a las explotaciones de minas y campos agrícolas,no hace falta que el Estado regule, al igual que en la antiguedad, pues ya lo hace, mediante las concesiones necesarias que se han de solicitar para llevar a cabo dicha actividad, con una única pero gran diferencia respecto al pasado, que los beneficios no se los lleva la divinidad de turno ni sus sacerdotes y eunucos, sino los que arriesgan y ponen el capital, y los trabajadores a los que da empleo mediante su salario. De hecho, la nueva ley que el gobierno pretende sacar adelante, y que probablemente nos costará unos cuantos millones de euros para que ZP cuente con el apoyo de los nacionalistas o minoritarios, va en el sentido de poner cada vez menos trabas a la libertad empresarial, agilizando procesos, burocracia y demás con el objeto de reanimar el tejido empresarial, y así con suerte salir en 2010 (porque no amigos, no se acaba el mundo en 2010) salir de este pozo en el que nos encontramos. Un abrazo de otro conquense, espero no haberte aburrido, y enhorabuena por tu gran blog.
Javier

CarmenBéjar dijo...

Pero, ¿los economistas que están pensando? Vamos a aplicarlo ahora mismo por el bien de todos. Volvemos otra vez al campo, al trueque de cebollinos y dejémonos en paz de economías de mercado, jejeje. Espero que alguno de los que manejan las economías capitalistas lean estas líneas tuyas.

Un besazo

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Nikitta... a ver si no tenemos que volver a pegarnos una buena tarascada para aprender de los errores.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Juan... pues si he de reconocer que el antiguo Egipto es la niña de mis ojos jejeje... pero como decía es impensable un sistema así en la complejidad de nuestra sociedad a parte de que es muy atrasado, a lo que me refería es a que en mi opinión hay que poner coto a la voracidad empresarial..

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Querido paisano...

No se si hubiera ocurrido esta crisis en un sistema más controlado... pero lo que ha sido lamentable es ver correr a los gobiernos de turno a salvar a las grandes corporaciones gestantes de nuestra crisis económica... corporaciones que a pesar de despedir a miles de trabajadores no han dejado de repartir sus bonus a sus directivos. Nuestro gobierno ha actuado a remolque del resto y sin iniciativa.
Sigo pensando que tener la economía en manos de gente que solo busca ganar más y más cada año sin pararse a pensar en lo modos nos lleva al desastre. ¿quien controla a los empresarios? absolutamente nadie, para que un gran empresario termine el la cárcel tiene que robar mucho y de forma chapucera, pero si manda al paro a mil personas para mantener su margen de beneficios... eso no se puede tocar ya que es un pilar básico del sacrosanto capitalismo...

en fin que me estoy enrollando más de la cuenta.... y se me olvida lo más importante... darte la bienvenida a este tu blog y darte las gracias por tu aportación ya que todos los puntos de vista son enriquecedores

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmen... yo eso de la vuelta al mundo rural tampoco lo termino de ver jajajaja ... sería bucólico eso sí pero terriblemente fatigoso para nuestros urbanitas cuerpos

Bragi dijo...

Sí, sin duda alguna un sistema sin inflacción, ha sido interesante comprobar como hilas dos temas tan diversos con tanto acierto. Claro que tampoco hemos de olvidar que gran parte del sistema egipcio, de tipo templo-palacial, y se sostenía, en gran medida, por la suerte de disponer de una condición única, la de las crecidas del Nilo y del limo que este dejaba tras de si, lo que da rendimientos de producción en la época muy superiores (efectivamente tu hablas de hasta tres cosechas), sin mucho más esfuerzo, que los que se tenia cientos de años después en muchas regiones de Europa con mejores medios técnicos.
Un saludo José Luis!!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Bragi,

Gracias por tu comentario... como ya se ha comentado aquí la sociedad egipcia por muy avanzada que estuviera para su época no es comparable con la nuestra mucho más compleja. Pero lo que si es cierto es que comparada con otras sociedades vecinas, como la griega, la inflación no era un problema para Egipto, cierto que contaba con el Nilo.

No se si los dos temas que trato en esta entrada los tengo cogidos con alfileres o no, pero creo que es necesario un mayor control estatal sobre la economía... hacerlo mediante una descripción del modelo del antiguo Egipto... llámalo una parábola... ;)

Sila dijo...

Podrian nuestros ilustres gobernantes tomar nota de los egipcios jejeje

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Sila,

En alguna cosilla si que podían aprender si...

DePaso dijo...

No hace falta acordarse de los antiguos egipcios para percibir las ventajas de una economía centralizada y donde el estado (el faraón) es el dueño de todo.

Lo tenemos en nuestro tiempo: Cuba, Corea del Norte... Lo tuvimos hace muy poco: La Unión soviética, cualquier país de la Europa del Este... Y tenemos, también, países que van por el buen camino: Venezuela, Bolivia...

Verdaderos paraísos a donde podéis emigrar sin ningún problema. Así no tendréis que soportar ni neoliberalismos ni mercado ni avaricias ni esas cosas.

Ya estáis tardando.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Depaso... agradezco tu opinión, que como todas son enriquecedoras, lo que no comparto demasiado son las formas pero bueno...

Voy a tratar de responderte sin sacar las patas del tiesto, no defiendo ni pretendo un estado stalinista, lo que si se ha demostrado es que hay que controlar el mercado, no podemos depender de personas que solo buscan engordar su cuenta de resultados un año tras otro y lo que no es de recibo es lo que se ha hecho, esto de socializar las pérdidas cuando no se socializaron antes los beneficios es sencillamente vergonzoso. Como patético ha sido ver correr a nuestros políticos a salvar a la banca, banca que no ha perdonado sus bonus para sus consejos de administración.

Yo no comulgo nada con Hugo Chavez pero tengo que reconocerle que cuando dijo que ojalá corrieran tanto para terminar con el hambre no le falta razón, otra cosa es que se podía aplicar el cuento él mismo.... que también