martes, 6 de octubre de 2009

El libro de Kells (II). Historia

El Libro de Kells es el más ilustre de los manuscritos realizados entre los siglos VI y IX entre Irlanda y Escocia. Completando este salón de la fama nos encontramos con ejemplares como el Libro de Durrow, el Cathach de San Colomba, los Evangelios de Durham, etc.

Debe su nombre a la abadía de Kells, en el condado irlandés de Meath. La abadía fue fundada a principios del siglo IX por monjes procedentes del monasterio de la isla de Iona en Escocia (Islas Hébridas), los cuales huían de las incursiones vikingas. El monasterio de Iona había sido fundado por San Colomba, evangelizador de Escocia, el cual había instalado en dicha isla su centro de actividades en el siglo VI.

Según la tradición el libro habría sido redactado por el propio Colomba. Sin embargo el estilo del libro es mucho posterior a la época del santo. Existen 5 teorías distintas para explicar el origen de este texto. La primera dice que el libro habría sido escrito en Iona y trasladado urgéntemente a Kells, lo que explicaría el que nunca hubiera sido terminado. La segunda argumenta que su redacción podría haberse iniciado en Iona y continuada en Kells y habría sido dejado inconcluso por alguna razón aún desconocida. La tercera es la que mantiene que el libro habría sido redactado por completo en Kells. La cuarta mantiene que fue escrito en el norte de Inglaterra (Lindisfarne), antes de su traslado a Iona y luego a Kells. Y la quinta sostiene que podría haberse realizado en un monasterio indeterminado de Escocia. La verdadera posiblemente no se llegará a conocer nunca, no obstante la más aceptada es la segunda. Lo que si está establecido como cierto es que sus creadores fueron monjes pertenecientes a una de las comunidades de Colomba.

Se está absolutamente seguro de la presencia del libro en Kells a principios del siglo IX, ya que un pasaje de los Anales del Ulster, del año 1006, recoge lo siguiente "el gran Evangelio de Columcille, principal reliquia del mundo occidental, fue sustraido subrepticiamente en plena noche de una sacristía de la gran iglesia de piedra de Kells debido a su precioso estuche". El manuscrito fue encontrado meses más tarde "bajo un montón de tierra" y le faltaba su cobertura de oro y piedras preciosas. Este arranque violento de las tapas podría explicar la falta de hojas del principio y el final de la obra, es decir, daría sentido a que el evangelio de Juan estuviera inconcluso.

La abadía de Kells se disolvió en el siglo XII, y el libro siguió en su iglesia convertida ahora en iglesia parroquial.

La siguiente peripecia de nuestro protagonista ocurre en 1654, cuando la caballería de Oliver Cromwell aloja una guarnición en dicha iglesia de Kells, lo que lleva al gobernador de la villa a trasladar el libro a Dublín, donde nunca ha abandonado la biblioteca del Trinity College, excepto para contadas exposiciones temporales.

Podríamos deducir por tanto que el libro ha estado desde entonces a salvo, pero no es así, ya que el hombre es propenso a desatinos, por no decir cagadas. Dentro de estas desventuras podemos citar las menores, como añadir en los márgenes los números de los capítulos de los Evangelios en el siglo XVI, o la numeración de las páginas en 1621. Pero sin duda las mayores meteduras de pata han sido:
  • Cuando en una de sus reencuadernaciones en el siglo XVII, el encuadernador mutiló las páginas perdiéndose parte de las ilustraciones.
  • En 1849, la Reina Victoria y el príncipe Alberto fueron invitados a firmar el libro, hoja que fue retirada en 1953. Realmente habían firmado en una hoja añadida al libro que se creía original, pero que al final no lo era.
  • En 1920, el libro contaba con numerosas hojas sueltas, situación que no se subsanó hasta 1953 cuando fue encuadernado de nuevo, pero separado en 4 volúmenes, uno por evangelio, es decir, el Libro de Kells pasó a ser los 4 Libros de Kells, perdiéndose la unidad de la obra.
  • En el año 2000, el volumen con el Evangelio de Marcos se envió a una exposición a Australia, viaje en el que sufrió "desperfectos menores", se supone que producidos por las vibraciones de los motores de avión.
En definitiva, que es todo un milagro que este objeto haya sobrevivido al paso del tiempo y a tantas vicisitudes, por lo que os recomiendo a todos los que caigáis por la capital de Irlanda que os rasquéis un poco el bolsillo (la entrada es algo carilla) y os paséis por el museo que lo acoge en el Trinity College.

Foto 1: Isla y abadía de Iona.
Foto 2: Torre del monasterio de Kells.

Fuentes:
Wikipedia
Diario 20Minutos 08/06/07

10 comentarios:

Cayetano dijo...

Es una suerte que el libro haya sobrevivido a tantos avatares, accidentes y meteduras de pata. Lo que me extraña es que no esté implicado en el asunto algún chapuzas ibérico de los que tenemos por aquí.
Me consuela saber que hay auténticos desastres fuera de celtiberia.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Pues en este caso somos totalmente inocentes... no obstante yo creo que lo que unos cardan la lana y otros cargan la fama puede sernos muy aplicable...

La Dame Masquée dijo...

Que barbaridad. Y la mayoria de las salvajadas perpetradas contra el libro han sido en epoca mas o menos reciente en realidad. Parece mentira que ni un libro seamos capaces de cuidar. Imaginese usted cuidar todo un planeta!

Feliz dia

Bisous

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Dama,

Pues si, parece mentira que un libro que sobrevivió a los vikingos haya estado a punto de fenecer bajo la guillotina de un encuadernador... o que se le haya mancillado con añadidos o autógrafos posteriores...

Xibeliuss dijo...

Abrá que rascarse el bolsillo rapidamente, que estos terminan de cargárselo en dos patadas!
Muy interesante entrada, José Luis

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss... un par de exposiciones temporales más y ya no queda ni con que encender.

Juan dijo...

No solo somos los españoles los que maltratamos las obras de arte, por lo que veo también en países "civilizados". Insisto, además de rasgarse el bolsillo, rasgarselo para la Guinees, Murphis, Jameson o Bussing, dos marcas de birra y dos de wiskises. Tras la visita "curta" la curtura del "vídrio" ya que no hay tapitas en los Irish Pubs. Y buenas señoritas en minifalda bailando sus danzas celtas.
Saludos.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Juan veo que viniste encantado del vidrio y de las "danzas" irlandesas....

carmencmbejar dijo...

Lo tendré en cuenta si me paso por Irlanda, jeje.

La verdad es que las ideas de algunos están próximas a atentados contra el patrimonio. Mira que añadir una hoja para que firmase la reina Victoria. Y, ¿que tenía que ver la monarquía con el libro?

Saludos

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Efectivamente Carmen hay de cada ocurrencia que clama al cielo...