jueves, 15 de octubre de 2009

Quema de libros

Hace tiempo que le vengo dando vueltas a la frase que Heinrich Heine escribió en 1821 “Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos”, así que me he puesto a investigar un poco sobre este tema.

Estos sucesos están motivados siempre por la misma razón, hacer desaparecer o al menos hacer inaccesibles ideas contrarias a la ortodoxia oficial, ya sea religiosa, política o ambas a la vez, es decir, impedir a los potenciales lectores el acceso a nuevas ideas que puedan poner en entre dicho las decisiones y/o las obras del poder establecido.

He recopilado la siguiente relación de pirómanos culturales. Son solo unos pocos ejemplos, pero representativos de estos actos en todas las épocas:

  • En el año 612 A.C. se produce la destrucción de la biblioteca de Asurbanipal, en Nínive. Dentro de las luchas del rey con sus hermanos por el trono.
  • La quema de libros en la China de Qin Shi Huang en el año 212 a. C.; muchos intelectuales que desobedecieron la orden fueron enterrados vivos.
  • En la Alejandría del siglo IV se produjo el fin de su famosa biblioteca. Fin orquestado por el Patriarca de Alejandría Teófilo, suceso que es el hilo argumental en la reciente película Ágora de Amenabar. Parece ser que Teófilo aprovechó el decreto de Teodosio, de eliminación de los templos paganos, para destruir la biblioteca ya que era, de origen, un anexo del Serapeo. Sócrates de Constantinopla nos dejó en el 440 el siguiente relato de los hechos:

"A petición de Teófilo, obispo de Alejandría, el emperador publicó una orden para demoler los templos paganos en esa ciudad, ordenando también que debía ser puesto en ejecución bajo la dirección de Teófilo. Aprovechando la oportunidad, Teófilo se esforzó al máximo para exponer los misterios paganos al desprecio público. Y para comenzar ordenó que el Mithreum fuese limpiado y se exhibiesen los símbolos de sus sangrientos misterios, que caricaturizó en público. Luego destruyó el Serapeum, que también mostró lleno de supersticiones extravagantes, e hizo arrastrar el falo de Príapo por el foro. Así acabaron esos disturbios, con el gobernador de Alejandría, y el comandante en jefe de las tropas de Egipto ayudando a Teófilo a demoler los templos paganos"

  • A pesar de la destrucción del siglo IV Alejandría siguió conservando un gran patrimonio bibliográfico hasta la conquista islámica. En ese momento cuando se consultó al comandante musulmán que hacer con los libros, este trasladó la pregunta al Califa Umar ibn al-Jattab, segundo descendiente de Mahoma, el cual contestó con lo siguiente:

"Con relación a los libros que mencionas, aquí está mi respuesta. Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos."

  • Quema de libros en la biblioteca de Córdoba ordenada por Almanzor, en la que se destruyeron todos aquellos libros que tratasen de filosofía, astronomía o que, en general, estuvieran incluidos en las denominadas ciencias ilícitas; en suma, todas aquellas materias que resultasen poco gratas ante la mirada de la ortodoxia. Un tipo Almanzor que no dudó en quitarse de en medio no solo a los libros sino a sus rivales en la corte, tuvo incluso el detalle de enviarle a su esposa la cabeza de su padre.
  • Quema de libros de los albigenses, camino que también llevaron sus autores Cátaros. Celebre es la frase del legado papal Arnaud Amaury "Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos"
  • A comienzos del siglo XVI, los andalusíes de la Península Ibérica tenían la obligación, por orden de los Reyes Católicos, de entregar a las autoridades los libros escritos en árabe, siéndoles devueltos los que versaran sobre medicina, filosofía o historia, y quemados los demás. El Cardenal Cisneros salvó unos 4000 volúmenes que se conservan en la Biblioteca del Escorial. Tampoco hace falta recordar el gusto por la hoguera de la Inquisición.
  • La quema de 27 códices mayas en Mani, papiros que guardaban 870 años de investigación, perpetrada en 1560 por el obispo de Yucatán Diego de Landa. ¡Cuantos desmanes en América en pos de la Evangelización!
  • También durante la Guerra Civil Española no nos privamos de destruir bibliotecas y libros, por los dos bandos contendientes.
  • La que es sin duda más famosa quema de libros del siglo XX, la quema de libros de autores judíos durante la época nazi, en Alemania. El 10 de mayo 1933, a pocos meses de haber tomado el poder, el régimen nazi ordenó quemar millones de libros de autores particularmente judíos o de izquierda. Tras los libros vinieron las personas, la Guerra Mundial, el Holocausto, y en definitiva la mayor tragedia de la Humanidad hasta la fecha.
  • En Chile después del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 los militares chilenos requisaron y quemaron miles de libros. Aparte de hacer desaparecer libros, la dictadura de Pinochet también hizo desaparecer a miles de opositores políticos.
  • Quema de libros durante la dictadura militar Argentina (1976-1983) : se descargaban libros como "basura marxista" para ser quemados. El 30 de agosto de 1980 la Policía de la Provincia de Buenos Aires quemó un millón y medio de libros y fascículos. Tampoco creo necesario recordar, como en el caso de Chile, los desaparecidos y los vuelos de la muerte.
  • En Cuba bajo el régimen castrista en noviembre de 1968, se convirtió en pulpa los libros correspondientes a los premios de poesía y teatro del IV Concurso de Literatura de ese año, Fuera del juego, de Heberto Padilla y Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat, acusados, según el prólogo, de ser “partidarios de la propaganda imperialista de Estados Unidos y contrarios a la ideología de la Revolución”. Cuba donde solo se puede decir Amén Fidel!!! sino quieres acabar mal.
  • La quema de la Biblioteca de Sarajevo en 1992, en lo que fue el comienzo del sitio a la capital bosnia que se llevó por delante miles de vidas.

Por tanto, tal y como afirmaba Heinrich Heine la destrucción de libros, o lo que es lo mismo, de las ideas y de la cultura va de la mano de la destrucción de la vida.

14 comentarios:

Cayetano dijo...

Muy original tu entrada de hoy. Mis felicitaciones, amigo José Luis.
Evidentemente, el deporte favorito de dictadores, intransigentes y autócratas de todo pelaje es acabar con la memoria colectiva impresa, con la cultura, con el conocimiento. Los borregos son más fáciles de domesticar que los toros de lidia.
Habrá que hacer como los personajes de "Fahrenheit 451" del señor Bradbury, que se aprendían los libros de memoria, antes de que los quemaran los "bomberos" aquellos.
Por cierto, echo en falta una quema famosa, que no puede faltar en tu antología. Es imperdonable: los libros que, una vez leídos, Pepe Carvalho arroja a la chimenea. Será porque son malos y no se deben releer.
Salutem pluriman.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Cayetano... cierto me olvidé de Carvalho... y de las hojas de biblia que se quemaban en Sevilla liando los primeros cigarrillos...

La Dame Masquée dijo...

Que barbaridad! Lo que asombra, monsieur, es que se sigan produciendo tantas quemas masivas incluso en nuestros tiempos. Parece increible. Menuda tendencia compulsiva la de nuestra especie. Que lastima!

Feliz jueves

Bisous

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Querida Dama,

En nuestros tiempos se tiene que dar con más facilidad dado el fácil alcance que tenemos a los libros. En otro tiempos eran objetos muy caros y solo al alcance de unos pocos por lo que su "peligrosidad" era menor.

Xibeliuss dijo...

¡Cuánta tristeza! Y no aprendemos, no...

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Xibeliuss, hay que tener un punto de optimismo en mi opinión estos sucesos son intentos por poner puertas al campo, que no consiguieron sus propósitos. Lo que si se han perdido son ejemplares únicos de obras de la antigüedad y en este caso si que estamos ante pequeñas-grandes tragedias.

Juan dijo...

El espíritu inquisitorial de quemar libros y quemar ideas. En este nuestro país somos especialistas en ello. Se me viene a la cabeza la quema de libros del Quijote, aquella purga tan tremebunda, que es como un proceso inqusitorial simbólico: libros y libros de caballerías llevados a la quema. También se me viene a la cabeza la quema de la biblioteca del monasterio que sirve de escenario al libro de El nombre de la rosa. Y así, largos y largos ejemplos, tanto políticos como religiosos.
Saludos y buena entrada.

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Tienes razón Juan aquí uno de los papeles fundamentales de la inquisición fue la censura de los libros por lo que somos todo uno expertos en el tema

carmencmbejar dijo...

El pensamiento libre siempre hace temer a los intransigentes. La primera medida que toma un gobierno de tales caracterísiticas es reprimir y censurar obras salidas de la mano del hombre, para que sus subordinados dejen de pensar y su mente sea lavada más fácilmente.

Cuántos tesoros se han perdido por esta causa!!!

Saludos

Pablo D. dijo...

La quema de libros es uno de los "asesinatos" más frecuentes que se han producido a lo largo de la historia.
Creo que es el recurso fácil de las ideologías que no tienen ideología...
Da pena ver como se han perdido grandes obras, que podían haber sido muy importantes para la cultura de este mundo...

Un saludo!

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Carmen, como bien apuntas libre pensamiento y régimen totalitario no son un binomio compatible entre sí, ya que por definición el uno combate al otro

José Luis de la Mata Sacristán dijo...

Pablo, hemos perdido sobre todo las obras de la antigüedad ya que muchos libros eran manuscritos únicos. Desde el uso generalizado de la imprenta, y ahora en estos tiempo de aldea global es mas difícil hacer desaparecer una obra, pero a pesar de todo los de siempre siguen intentándolo.

Anónimo dijo...

Probablemente el record lo tenga Wilhelm Reich. Sus libros se quemaron en Estados Unidos, en la Alemania nazi y en la Unión Soviética

Juan Antonio Peña Bellver dijo...

Hay otra gran tragedia histórica que, a menudo, se olvida: la destrucción, quema y sal sobre Cartago, por parte de la civilizadora Roma. Allí también se destruyeron vidas y libros, o rollos... Toda la cultura cartaginesa, perdida para siempre. Parece ser que ya habían circunnavegado África, dos mil años antes que los portuguese...

Me ha encantado este blog, que he descubierto por casualidad. Enhorabuena, conquense